La Guardia Revolucionaria de Irán ha emitido este viernes una contundente advertencia respecto a posibles nuevas manifestaciones contra el gobierno, afirmando que cualquier ola de protestas recibirá una respuesta más severa que la registrada en enero, que resultó en miles de muertes. Esta declaración se produce en el contexto de la reciente ofensiva militar iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos.
En su primer comunicado tras los disturbios de enero, la Guardia Revolucionaria ya había anticipado que dichos eventos podrían ser un precursor de un ataque militar. En esta ocasión, han señalado que el "maligno enemigo" busca sembrar el terror y el caos en las calles, aludiendo a la desesperación por alcanzar sus objetivos en el escenario bélico.
Las autoridades de Teherán han manifestado que el número de fallecidos durante las protestas ha superado las 3.000, incluyendo tanto civiles como miembros de las fuerzas de seguridad, a manos de lo que describen como "terroristas". Por su parte, la ONG Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, eleva esa cifra a más de 7.000, destacando que la mayoría de las víctimas eran manifestantes. A pesar de las negociaciones en curso, la tensión entre Irán y las potencias occidentales continúa en aumento, con nuevas ofensivas que han causado más de 1.200 muertes hasta el momento.



