La ciudad de Mar del Plata se enfrenta a una crisis severa tras el impacto de un ciclón extratropical que ha dejado a numerosos vecinos en una situación de aislamiento. Con lluvias intensas, vientos fuertes y un oleaje descontrolado, la costa atlántica se ha visto gravemente afectada, especialmente en el barrio Lomas de San Patricio, donde la acumulación de agua en las calles ha imposibilitado la salida de los residentes tras más de 48 horas de precipitaciones.

Los habitantes de Lomas de San Patricio han expresado su desesperación ante la inacción de las autoridades. “Esto era una calle y ahora es un lago”, manifestaron. Esta situación, sin embargo, no es nueva. Según los testimonios de los vecinos, el mal estado crónico de las calles ha permitido que el agua se acumule con cada tormenta, y en algunos casos, los niveles de agua tardan casi dos meses en descender. Ante la falta de respuesta oficial, los residentes han solicitado la ayuda del municipio para obtener un camión que eleve el nivel de la calle y permita mejorar el drenaje.

El problema se remonta a hace dos años, cuando una obra en la zona generó un desnivel que agravó la situación. Los vecinos afirman que sus reclamos han caído en oídos sordos, lo que les ha llevado a buscar soluciones por su cuenta. “No nos alcanza la plata. Acá pagamos los impuestos, reclamamos y nadie hace nada”, lamentaron, reflejando el descontento generalizado hacia la gestión municipal.

Una de las afectadas, madre de dos bebés, compartió su angustia: “No puedo salir de mi casa. Tengo dos bebés que tienen que hacerse controles y no los puedo llevar”. Este sentimiento de impotencia se repite entre otros vecinos, quienes también han quedado atrapados por las inundaciones en otras áreas de la ciudad, todas afectadas por la inusual cantidad de agua caída en un breve período.

Los informes de Defensa Civil indican que, hasta la mañana del sábado, se habían registrado cerca de 100 denuncias por daños en toda la ciudad. Las ráfagas de viento y las lluvias intensas han causado la caída de árboles y postes de luz, así como interrupciones en el suministro eléctrico y de servicio telefónico. La situación ha llevado a la Secretaría de Seguridad del Municipio de General Pueyrredon a cerrar el tránsito en el Paseo Dávila, debido al riesgo que representa la pleamar en la zona.

Además de Mar del Plata, el municipio de Monte Hermoso también ha sufrido las consecuencias de este fenómeno climático, que provocó ráfagas de viento superiores a 90 kilómetros por hora y un oleaje intenso. Las calles y veredas cercanas al mar se han visto cubiertas de arena, obstruyendo los accesos a la playa y desplazando estructuras en la rambla. En total, durante el episodio, la lluvia acumulada alcanzó los 79 milímetros en tres días, lo que, sumado a las ráfagas de viento, ha llevado al aflojamiento de postes de luz y otros elementos urbanos.

Aunque no se han reportado heridos, los daños materiales en el frente costero son significativos, generando preocupación entre los residentes y comerciantes de las áreas afectadas. La situación actual demanda una respuesta inmediata y articulada de las autoridades locales para brindar asistencia a quienes se encuentran en apuros y para abordar las deficiencias estructurales que agravan las inundaciones en la ciudad.