La búsqueda de Mía Guadalupe Salteño Altamirano, una niña de tan solo cinco años que se encuentra desaparecida desde agosto de 2023, ha dado un giro significativo con la reciente emisión de una alerta amarilla por parte de Interpol. Esta medida internacional busca facilitar la localización de la menor fuera de las fronteras argentinas, en el marco de una investigación federal que indaga su posible sustracción y ocultamiento por parte de su madre, Fiorella Abigail Salteño. La situación ha generado gran preocupación en la comunidad y resalta la importancia de la colaboración entre diferentes organismos para resolver casos de desapariciones infantiles.

La investigación ha sido impulsada por la Unidad Fiscal de Santa Fe, que ha desarrollado una hipótesis central: la madre de Mía habría retirado a la niña de su entorno familiar, interrumpiendo el contacto con su padre y trasladándola sin la debida autorización. Según el Ministerio Público Fiscal, esta acción podría constituir un delito de sustracción de menores, según lo establecido en el artículo 146 del Código Penal argentino. La denuncia inicial fue presentada por el padre de Mía el 25 de agosto de 2023 ante la Comisaría 1ª de la ciudad de Santa Fe, lo que marcó el inicio de una serie de esfuerzos judiciales para esclarecer la situación.

Tras la declaración de incompetencia de la Justicia provincial, el caso fue transferido al fuero federal, donde quedó en manos de la Unidad Fiscal Santa Fe el 3 de septiembre de 2024. Los fiscales Natalia Palacín y Juan Claudio Aguirre han asumido la tarea de coordinar diversas acciones investigativas, con el objetivo de reconstruir los hechos y determinar el paradero de la menor. Entre las acciones llevadas a cabo, la fiscalía ha solicitado la intervención de organismos nacionales, como la Dirección Nacional de Migraciones, y ha ordenado el análisis de perfiles en redes sociales para rastrear cualquier indicio que pueda conducir a la niña.

Un aspecto fundamental de la investigación ha sido el análisis de las direcciones IP asociadas a las cuentas que se presume fueron utilizadas por la madre de Mía. Con el apoyo de la Dirección General de Investigación y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal, se ha logrado georreferenciar los accesos a esas cuentas, revelando conexiones con varios países de América Latina, entre ellos Venezuela, Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia y Brasil. Destaca especialmente un acceso reciente desde el estado brasileño de Mato Grosso do Sul, lo que ha llevado a los investigadores a considerar posibles rutas de escape hacia el exterior.

Asimismo, las declaraciones testimoniales han arrojado luz sobre la situación, apuntando hacia posibles vínculos familiares del compañero de la madre, Pedro Luis Sáez Castillo, en la ciudad de Barinas, Venezuela. Estos testimonios han sido cruciales para entender las posibles motivaciones detrás de la sustracción de la menor y su ubicación actual. Sin embargo, hasta el momento, no se han registrado ingresos o egresos formales de Mía, su madre o su pareja desde el territorio argentino, lo que genera interrogantes sobre cómo podrían haber salido del país sin dejar rastros.

La investigación continúa en curso y los fiscales están decididos a seguir cada pista que pueda llevar a la localización de Mía. La falta de registros de viajes en servicios de transporte interurbano a nombre de las personas involucradas refuerza la hipótesis de que la salida del país pudo haberse realizado de manera clandestina. Este caso no solo destaca la vulnerabilidad de los niños en situaciones familiares conflictivas, sino que también subraya la necesidad de un sistema de alertas eficiente y colaborativo que garantice la seguridad y el bienestar de los menores en situaciones similares.