La desaparición de Luciana Aylén Barrios Alarcón, una joven de 15 años, ha encendido las alarmas en Córdoba, llevando a un amplio operativo de búsqueda en Colonia Caroya y sus alrededores. La adolescente fue vista por última vez el lunes al mediodía al salir de su escuela, lo que generó una creciente preocupación entre su familia y la comunidad. Desde el momento en que su madre reportó su ausencia, las autoridades han redoblado esfuerzos para esclarecer su paradero y dar con su ubicación.
Luciana fue vista por última vez en las inmediaciones del Colegio Presbítero José Bonoris, donde finalizó su jornada académica. Testimonios recabados indican que una amiga fue la última persona en interactuar con ella, señalando que la joven se quedó esperando un colectivo tras dejar el establecimiento educativo. Esta información se ha convertido en un punto de partida vital para los investigadores, quienes están trabajando arduamente para reconstruir sus movimientos desde ese momento.
Las autoridades han puesto en marcha un despliegue significativo de recursos en la búsqueda de Luciana, lo que incluye a 90 efectivos policiales y 25 vehículos patrulleros. Además, un helicóptero está realizando recorridos aéreos para ampliar el área de búsqueda, lo que demuestra la gravedad y la urgencia del caso. El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, se ha hecho presente en la localidad para supervisar personalmente las acciones del operativo, destacando la importancia de localizar a la adolescente.
La investigación ha sido asignada al fiscal Guillermo Monti, quien está al frente de las diligencias necesarias para avanzar en el caso. Con cada hora que pasa sin noticias sobre Luciana, la presión aumenta, tanto en el ámbito judicial como en la comunidad. Las autoridades han solicitado la colaboración de los vecinos, enfatizando que cualquier dato, por mínimo que parezca, puede ser crucial para resolver este enigma.
Para facilitar su identificación, se han hecho públicas las características físicas de Luciana. La adolescente es de contextura delgada, tiene cabello largo y negro, piel trigueña y mide aproximadamente 1,60 metros. Al momento de su desaparición, vestía un jean azul, un buzo azul marino y zapatillas blancas con detalles verdes, lo que podría ayudar a que más personas puedan reconocerla.
Mientras continúan las labores de rastrillaje y se llevan a cabo las investigaciones pertinentes, la comunidad de Córdoba se mantiene en alerta. La situación ha generado una ola de solidaridad y preocupación, con muchos ciudadanos dispuestos a colaborar en la búsqueda. Las autoridades han instado a cualquier persona que tenga información sobre el paradero de Luciana a comunicarse de inmediato con la policía, recordando que la colaboración ciudadana es fundamental en circunstancias como esta.



