Un nuevo episodio de preocupación se registró en una escuela secundaria de Córdoba este martes, cuando un alumno de tan solo 12 años ingresó al establecimiento con una pistola de aire comprimido oculta en su mochila. Este alarmante suceso ocurre apenas un día después de un trágico ataque en una escuela de Santa Fe, donde un joven de 13 años perdió la vida en un tiroteo. La rápida intervención de un compañero que dio aviso a las autoridades evitó que la situación se tornara más grave.
El incidente tuvo lugar alrededor de las 11:30 de la mañana, cuando un estudiante alertó al personal de la escuela sobre el arma que portaba su compañero. Ante esta grave situación, el director se dirigió al niño señalado, pidiéndole que abriera su mochila. Al hacerlo, se confirmó la presencia del arma, lo que llevó a la administración escolar a activar de inmediato el protocolo de seguridad establecido para casos de este tipo.
La escuela, ubicada en Santa Rosa de Calamuchita, no tardó en notificar a la Policía local, que llegó al lugar y confiscó la pistola de aire comprimido. Posteriormente, se contactó a los padres del menor involucrado. Según información brindada por fuentes oficiales, a pesar de las especulaciones sobre una posible amenaza, se aclaró que el alumno no intimidó a sus compañeros, ya que el arma se mantuvo guardada y solo fue mostrada a uno de ellos.
Este incidente se suma a otro ocurrido recientemente en la capital cordobesa, donde la Policía confiscó una réplica de pistola en circunstancias similares. Ambas situaciones han generado un clima de inquietud en la comunidad educativa, lo que ha llevado a las autoridades a implementar los protocolos de seguridad establecidos. La preocupación por la seguridad en las escuelas se ha intensificado en el contexto de un aumento en los incidentes violentos en las instituciones educativas.
El ataque en la escuela de Santa Fe, donde se produjo la tragedia, ha dejado a la sociedad con un profundo sentimiento de tristeza y miedo. En este caso particular, se reportó que el agresor disparó entre cuatro y cinco veces, causando lesiones graves a dos alumnos y cortaduras menos severas a otros seis. Este ataque se desató a primera hora de la mañana, generando pánico entre los estudiantes y el personal.
La investigación sobre el ataque en Santa Fe está siendo liderada por la fiscal de menores Carina Gerbaldo y el fiscal Mauricio Espinoza, quienes han confirmado que el tirador utilizó una escopeta de su abuelo para llevar a cabo el ataque. Tras el episodio, el adolescente fue enviado a un centro de alojamiento para menores en Santa Fe, donde permanece bajo la supervisión de la Justicia juvenil. La abogada Macarena Oroño, que representa a la familia del joven acusado, ha informado sobre el estado emocional del menor, quien ha expresado sentimientos de depresión y conflictos personales.
Este contexto de violencia en las escuelas plantea la necesidad urgente de revisar y mejorar las medidas de seguridad y prevención en el ámbito educativo. La comunidad educativa, padres y estudiantes se encuentran preocupados por la seguridad en sus entornos, y es fundamental que las autoridades tomen cartas en el asunto para evitar que estos incidentes se repitan. El diálogo y la colaboración entre las familias, las instituciones educativas y las fuerzas de seguridad son esenciales para crear un ambiente seguro y propicio para el aprendizaje.



