En el corazón de Traslasierra, Córdoba, un emprendedor argentino está desafiando las convenciones de la construcción al utilizar la impresión 3D para crear viviendas a partir de barro, un material que ha sido fundamental en la historia de la humanidad. Agustín Gore, junto a su socio Gustavo Mutio, ha desarrollado una impresora 3D de gran escala que combina tecnología avanzada con saberes ancestrales, marcando un hito en la construcción sostenible en América del Sur.

Este innovador proyecto, denominado Barrobot, se materializa en un espectacular prototipo ubicado en un terreno de San Javier, donde la fusión de lo antiguo y lo moderno se hace palpable. La máquina, que se eleva a cuatro metros de altura, opera de forma autónoma, depositando capas de barro con una precisión sorprendente. A medida que avanza, va formando las paredes de un domo que no solo es funcional, sino que también refleja un enfoque estético y cultural, al recuperar técnicas de construcción que han perdurado a lo largo de los siglos.

El camino hacia esta innovadora técnica comenzó en 2020, tras el aislamiento por la pandemia de Covid-19. Gore y Mutio, que ya tenían experiencia en la optimización de procesos industriales, decidieron explorar el potencial de las impresoras 3D en la construcción de viviendas. Sin embargo, la idea de utilizar barro como material principal presentaba desafíos significativos. “El financiamiento era complicado porque no había pruebas concretas de que el sistema funcionara con barro”, explicó Gore, quien se enfrentó a la dificultad de recaudar los fondos necesarios para desarrollar su proyecto, que en Europa puede costar hasta 300.000 dólares.

La realización del Barrobot se llevó a cabo casi de manera artesanal, utilizando motores de paso, computadoras recicladas y soluciones improvisadas. Con el tiempo, el equipo fue incorporando tecnología más avanzada, como servomotores y controladores CNC, lo que permitió mejorar la precisión y eficiencia del proceso de impresión. Esta evolución tecnológica ha sido un testimonio del ingenio y la dedicación de Gore y Mutio, quienes han demostrado que es posible innovar en el ámbito de la construcción con recursos limitados.

La impresión 3D en construcción no es un concepto completamente nuevo, ya que existen iniciativas en varios países que utilizan cemento y hormigón. Sin embargo, el uso de barro sigue siendo extremadamente raro. “A nivel mundial, somos apenas cuatro quienes estamos imprimiendo con barro”, afirmó Gore, subrayando la singularidad de su proyecto. Esta distinción es crucial, ya que mientras muchas iniciativas globales dependen de mezclas cementicias, Barrobot se enfoca en materiales naturales que minimizan el impacto ambiental.

La máquina diseñada por Gore y Mutio es completamente modular, lo que significa que puede ser ensamblada y desensamblada en un solo día, facilitando su transporte a diferentes sitios de construcción. Su área de impresión permite la creación de estructuras de hasta 80 metros cuadrados, lo que es suficiente para albergar viviendas familiares completas. Este enfoque no solo responde a la necesidad de soluciones habitacionales accesibles, sino que también promueve la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente, un aspecto fundamental en la construcción del futuro.

El proyecto Barrobot se erige como un ejemplo paradigmático de cómo la tecnología y la tradición pueden entrelazarse para resolver problemas contemporáneos. Al combinar técnicas ancestrales con la innovación, Gore y Mutio no solo están construyendo casas, sino también un futuro en el que la habitabilidad y la sustentabilidad se dan la mano. A medida que el mundo enfrenta retos cada vez más complejos en términos de vivienda y medio ambiente, iniciativas como esta ofrecen un atisbo de esperanza y una alternativa viable para el desarrollo urbano.