El reciente juicio por la muerte de Diego Armando Maradona ha comenzado de manera sorprendente, marcando un contraste notable con las expectativas generadas por el proceso anulado de 2025. En esta ocasión, los acusados han adoptado una postura de confianza que no se había visto antes, lo que ha dejado atónitos a muchos observadores. Este cambio de rumbo se ha visto reflejado en las audiencias que se llevaron a cabo en los tribunales de San Isidro durante la primera semana del juicio, donde el neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los principales imputados, se mostró “muy conforme” con el desarrollo del proceso.

En esta nueva etapa, Luque ha decidido modificar su estrategia legal. A diferencia del juicio anterior, donde su defensa parecía más cerrada y cautelosa, en 2026 el neurocirujano ha optado por asistir a todas las audiencias y declarar tantas veces como sea necesario. Esta decisión tiene como objetivo responder a todas las acusaciones que considere inexactas, lo que podría ser un movimiento calculado para presentar una imagen de transparencia y disposición ante el tribunal. Para reforzar su defensa, Luque ha incorporado a los abogados Francisco Oneto y Roberto Rallín, quienes junto a Julio Rivas, han tomado un papel protagónico en este nuevo capítulo del juicio.

La incorporación de nuevos abogados no es un detalle menor, ya que representa uno de los pocos cambios significativos en las partes involucradas en este juicio. Oneto y Rallín aportan una frescura a la estrategia de defensa, dado que su estilo de litigación es prácticamente desconocido para la fiscalía. Esto podría darles una ventaja táctica, ya que el equipo fiscal no tiene referencias previas sobre cómo estos letrados podrían abordar el caso. Además, este cambio de equipo legal podría influir en la percepción que el tribunal tenga sobre la solidez de la defensa.

Por otro lado, los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren enfrentan la tarea de presentar su caso ante un tribunal que ya ha sido testigo de los argumentos contundentes que sostuvieron en el juicio de 2025. En aquella ocasión, los fiscales habían presentado una imagen impactante de Maradona fallecido, que fue clave en la construcción de su narrativa. Sin embargo, en este nuevo juicio optaron por una estrategia diferente, utilizando una hoja en blanco para ilustrar lo que, según ellos, los acusados no hicieron para salvar a Maradona. Este cambio podría restarle impacto emocional y dramático a la acusación, un factor que podría jugar en favor de los imputados.

Además, un revés significativo para la fiscalía ocurrió cuando, a raíz de un pedido del abogado de Luque, los jueces ordenaron que los testigos fueran notificados con al menos 24 horas de anticipación. Esta decisión limita la capacidad de la fiscalía para introducir sorpresas en su presentación, una táctica que había funcionado en el juicio anterior. Con esta nueva regla, la fiscalía deberá ser aún más estratégica en la selección y presentación de sus testigos, lo que podría complicar la construcción de su caso.

A pesar de estos desafíos, la confianza de los fiscales parece mantenerse firme. Ferrari ha declarado que están determinados a presentar toda la evidencia recabada en la investigación, asegurando que esta es de alta calidad y difícil de refutar. Según él, han superado la fase inicial del proceso y están listos para presentar las pruebas que sellarán el destino de los acusados. La promesa de rondas de prueba exhaustivas genera expectativa sobre cómo se desarrollará el juicio en las próximas semanas y si logrará esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de uno de los íconos del fútbol mundial.

En la primera semana de audiencias, Luque también se defendió de la acusación de ser el “médico tratante” de Maradona, cuestionando incluso los hallazgos de la autopsia. Su argumento se basó en fundamentos científicos, en un intento de demostrar que el deterioro de la salud del astro del fútbol era inevitable, lo que podría ser un componente clave en su defensa. A medida que avanza el juicio, el interés público se mantiene en un punto álgido, dada la relevancia de Maradona en la cultura argentina y el mundo del deporte.