Los Bombers de la Generalitat han anunciado este domingo avances significativos en el control del incendio que afecta a La Bisbal d'Empordà, en Girona. Hasta el momento, han logrado intervenir en el 80% del perímetro del fuego, que se extiende por más de 40 kilómetros. Gracias a la estabilización del incendio, las autoridades planean reducir el número de efectivos desplegados en la zona en las próximas horas, optimizando así los recursos para hacer frente a posibles nuevos incidentes.

El dispositivo, que ha contado con más de 300 bomberos trabajando en el terreno, ha estado concentrado en enfriar el perímetro afectado, donde aún se reportan puntos calientes y chimeneas que requieren atención. Según el informe oficial de los Bomberos, el área afectada por el incendio asciende a 2.200 hectáreas, lo que ha llevado a las autoridades a mantenerse en alerta ante la posibilidad de reactivaciones en la zona.

Las condiciones climáticas juegan un papel crucial en la evolución del incendio. Se espera que el lunes las condiciones mejoren, con una ausencia de viento de tramontana, lo que permitiría una reducción en el número de recursos disponibles. Esto es un alivio, ya que la Generalitat ha ampliado las restricciones debido al alto riesgo de incendio, instando a la población a extremar las precauciones frente a la ola de calor que afecta a la región.

Por otro lado, el Grupo de Estructuras Colapsadas (GREC) ha estado trabajando desde la mañana del domingo en la evaluación de edificios en las cercanías del incendio. Hasta el momento, han revisado 79 edificaciones, de las cuales 14 presentan daños parciales y 11 sufrieron daños significativos o han quedado completamente destruidas. Este análisis es fundamental para garantizar la seguridad de los residentes y facilitar la recuperación de las áreas afectadas.

Las localidades más impactadas por el incendio incluyen Calonge y Sant Antoni, que concentran la mayoría de las edificaciones evaluadas. En total, se registraron 45 inspecciones en esta zona, seguidas de 17 en Cruïlles, Monells y Sant Sadurní de l'Heura, y 12 en La Bisbal d'Empordà. También se realizaron 5 inspecciones en Santa Cristina d'Aro, lo que indica la magnitud del impacto del incendio en la infraestructura local.

A pesar de que se ha levantado el confinamiento en la población, persisten las restricciones en el tráfico y la movilidad en las áreas afectadas por el incendio. Las autoridades continúan monitoreando la situación, manteniendo un enfoque proactivo para evitar que el fuego vuelva a activarse. La comunidad se mantiene expectante y cautelosa mientras se trabaja para controlar completamente la situación y restaurar la normalidad en la región.