Un incendio forestal de grandes proporciones ha arrasado aproximadamente 40 hectáreas en la serranía de Lozano, en las proximidades de la localidad de León, en la provincia de Jujuy. Las llamas, que se encuentran activas desde hace al menos dos días, habrían sido provocadas por la intención de algunos vecinos de ahuyentar a un puma, lo que llevó a que el fuego se descontrolara rápidamente. Este evento ha puesto en jaque no solo a la flora y fauna de la región, sino también a los pobladores que residen en la zona.
La confirmación del origen del incendio provino de Jorge Torrico, director de Incendios Forestales, quien en declaraciones a medios locales explicó que la alerta fue emitida por habitantes de la zona el pasado lunes. Estos denunciaron un foco ígneo que se había expandido considerablemente, complicado por las condiciones climáticas, especialmente el viento, que avivó las llamas y facilitó su propagación entre la vegetación densa de los cerros. La rápida respuesta de los servicios de emergencia fue crucial para tratar de contener el avance del fuego en una región tan vulnerable.
En respuesta a la situación, las autoridades implementaron un operativo de detección satelital para identificar y monitorear los puntos críticos del incendio. Esto permitió obtener las coordenadas exactas del área afectada, que es de difícil acceso. Desde la base de El Brete, se despachó una primera cuadrilla de brigadistas, quienes, junto a la colaboración de voluntarios locales, lograron llegar al foco del incendio y corroborar la magnitud del desastre. La situación se tornó crítica, ya que el fuego llevaba casi dos días activo y las condiciones del terreno complicaban aún más las tareas de extinción.
El día lunes, las labores de los brigadistas se concentraron en el flanco izquierdo del incendio, mientras que el martes los esfuerzos se redirigieron hacia el flanco derecho. Torrico destacó que se esperaba obtener más información sobre el comportamiento del fuego al cierre de la jornada, incluyendo datos sobre si había disminuido su intensidad. La situación sigue siendo delicada, ya que la superficie afectada se estima en unas 40 hectáreas, lo que representa una pérdida significativa para el ecosistema local.
Las autoridades continúan trabajando en la contención del fuego, con brigadistas en el terreno y un monitoreo aéreo activo. Este incendio se suma a una serie de eventos similares que han afectado a la región en los últimos meses, poniendo de relieve la vulnerabilidad de los ecosistemas andinos frente a las acciones humanas. Es fundamental que se evalúen los daños y se implementen estrategias de prevención para evitar que situaciones como esta se repitan en el futuro.
El incendio en Lozano no es un caso aislado, dado que el Parque Los Alerces también sufrió un siniestro a fines de enero que se extendió por 26 días, destruyendo más de 6.900 hectáreas de bosque nativo y afectando a numerosos productores ganaderos en la región. Este tipo de incendios, que no solo devastan la naturaleza, sino que también impactan en la economía local, subraya la necesidad de una colaboración efectiva entre las autoridades nacionales y provinciales para hacer frente a estas emergencias ambientales. La experiencia acumulada en el manejo de incendios forestales debe ser utilizada para desarrollar un enfoque más integral y sostenible en la gestión del territorio.
El trabajo coordinado entre los diferentes niveles de gobierno es fundamental para controlar los incendios y mitigar sus efectos. A pesar del control de los focos ígneos en el Parque Los Alerces, aún persisten riesgos debido al calor residual y la posibilidad de reactivación del fuego por el viento, lo que resalta la importancia de la vigilancia continua en zonas propensas a incendios. La situación en Jujuy, por lo tanto, se convierte en un recordatorio de la fragilidad de los ecosistemas y la necesidad urgente de adoptar medidas preventivas y correctivas para proteger el patrimonio natural del país.



