Una jubilada de 67 años, Ana Tovani, fue víctima de un brutal ataque por parte de una jauría de perros mientras se desplazaba en moto por las calles de San Lorenzo, Santa Fe. El incidente ocurrió el pasado martes alrededor de las 8.15 de la mañana, en William Morris al 2200, justo frente a una gomería que alberga varios perros. Tovani, quien se encontraba en camino para realizar algunos trámites y posteriormente asistir al gimnasio, quedó gravemente herida, con una fractura compleja en una de sus piernas. Actualmente, se encuentra internada en el Sanatorio Laprida de Rosario, donde los médicos han indicado que su recuperación podría tomar entre tres y cuatro meses, e incluso se contempla la posibilidad de una cirugía para implantar una prótesis.
El ataque se desató cuando el dueño de la gomería abrió la puerta del local, momento en el cual los perros aprovecharon para salir disparados hacia la calle. Tovani relató que uno de los animales la emboscó, mordiéndole la campera en la zona del cuello, lo que la llevó a perder el control de su moto y caer al asfalto. “Salieron a despedazarme”, describió la mujer, quien no solo sufrió la fractura en la pierna, sino que también vivió una experiencia traumática que la deja con miedo a circular por la zona.
La situación ha generado una fuerte preocupación entre los vecinos de la comunidad, quienes se han manifestado en repetidas ocasiones por la inseguridad que representa la jauría de perros. Según testimonios de residentes, los ataques no son un hecho aislado. “Están cansados de hacer denuncias”, comentó Tovani, quien enfatizó que el problema con los perros ha sido señalado en numerosas oportunidades por los habitantes del barrio. La falta de acción por parte de las autoridades es un tema recurrente en sus reclamos, ya que aseguran que han presentado numerosas quejas sin que hasta ahora se hayan tomado medidas concretas que garanticen la seguridad del vecindario.
Los vecinos también indicaron que el dueño de la gomería suele liberar a los perros por la mañana, coincidiendo con el horario en que niños y adultos se desplazan hacia las escuelas cercanas. Esta práctica ha incrementado el riesgo de encuentros peligrosos y ha alimentado el clima de ansiedad entre quienes habitan la zona. La comunidad reclama a las autoridades que se implementen medidas de control y regulación sobre la tenencia de animales, así como sanciones para quienes no cumplen con las normativas de seguridad.
La atención médica que recibió Tovani tras el ataque ha sido otro punto de controversia. Primeramente, fue trasladada a un hospital local y luego derivada al Sanatorio Laprida, donde se le diagnosticó la fractura en la pierna. Los médicos han expresado su preocupación por la demora en la atención ortopédica, lo que podría agravar su situación. En este contexto, también ha surgido un inconveniente con la autorización del aparato ortopédico necesario para estabilizar su pierna, lo que ha generado un nuevo dilema en su proceso de recuperación.
Ante la falta de respuesta oportuna por parte de PAMI, la familia de Tovani ha tenido que reunir cerca de un millón de pesos para poder costear los insumos requeridos para su tratamiento. Esta situación pone de manifiesto las dificultades que enfrentan muchas personas en el sistema de salud, donde la espera de autorización para materiales esenciales puede comprometer la salud y bienestar de los pacientes. La comunidad, al tanto de la situación de Tovani, se ha solidarizado y ha comenzado a organizarse para elevar su voz ante las autoridades, exigiendo soluciones a un problema que afecta la seguridad y calidad de vida de todos los vecinos.
Este trágico suceso no solo es un llamado de atención sobre la problemática de los perros sueltos en las calles, sino que también resalta la necesidad de una respuesta adecuada y efectiva por parte de las autoridades locales. La situación exige un análisis profundo y una acción inmediata para evitar que episodios como el de Ana Tovani se repitan en el futuro. La comunidad de San Lorenzo se encuentra en un estado de alerta y espera que este incidente sirva como un impulso para generar cambios significativos en la regulación de la tenencia de animales y en la atención de la salud pública.



