La historia de Lucía Rubiño, una joven de 16 años cuya vida fue truncada en un accidente vial en San Juan, ha conmovido a la sociedad argentina y ha reavivado el debate sobre la seguridad en las calles. A más de un mes de iniciado el juicio por su muerte, la Justicia de Menores de la provincia ha dictado una condena de dos años de prisión condicional para Nahim Manzur, el joven que la embistió el 15 de octubre de 2023. Sin embargo, esta sentencia ha provocado un sentimiento de frustración y descontento entre los familiares de la víctima, quienes continúan exigiendo justicia ante lo que consideran una pena insuficiente.
El trágico episodio ocurrió en la madrugada del 15 de octubre en el barrio Profesional de Rivadavia, donde un grupo de adolescentes se encontraba en una fiesta. Alrededor de las 50 personas, de entre 14 y 18 años, se divertían hasta que, cerca de la medianoche, comenzaron a realizar maniobras peligrosas en las calles del vecindario. La situación se tornó caótica cuando la anfitriona decidió poner fin a la celebración y los jóvenes comenzaron a dispersarse, momento en el que Lucía se encontraba esperando a su madre en el portón de una vivienda cercana.
La joven, que había llamado a su madre para tranquilizarla y decirle que estaba "bien", fue atropellada por el Renault Sandero que conducía Manzur. A pesar de los esfuerzos del personal médico, cuando Belén Montilla llegó al hospital, ya era demasiado tarde. Este desenlace ha dejado una profunda herida en la familia y la comunidad, que sostiene su reclamo de justicia ante un sistema judicial que parece no satisfacer sus expectativas.
El fallo que condenó a Manzur, además de los dos años de prisión condicional, incluye una inhabilitación de cuatro años para conducir. Esta decisión ha generado protestas entre amigos y familiares de Lucía, quienes consideran que la pena no se corresponde con la gravedad del delito. La investigación judicial, que ha sido seguida de cerca por la comunidad, también implicó a Juan Pablo Echegaray, quien fue acusado de provocar el accidente con su maniobra al volante de una Toyota Hilux.
Los abogados de la querella sostienen que la acción de Echegaray desencadenó la fatal decisión de Manzur de girar bruscamente hacia donde se encontraba Lucía. Sin embargo, la Fiscalía argumentó que Echegaray solo invadió mínimamente el carril contrario. Esta controversia ha añadido un nivel de complejidad al caso, alimentando las tensiones entre las partes involucradas y generando un clima de incertidumbre respecto a la verdadera responsabilidad en el accidente.
En medio de este proceso judicial, el 13 de mayo de 2025, el juez Javier Figueroa decidió sobreseer a Echegaray, alegando que no había suficientes pruebas para sostener su culpabilidad. Esta resolución fue recibida con indignación por parte de los familiares de Lucía, quienes sienten que su lucha por justicia se ha visto frustrada por un sistema que les resulta ajeno. La madre de la joven, visiblemente afectada, expresó que la impunidad se ha convertido en una carga abrumadora que agota a las familias afectadas por el dolor.
La reciente condena a Manzur provocó una concentración de apoyo frente al tribunal, donde familiares y amigos de Lucía expresaron su descontento con la sentencia. Portando globos blancos, carteles y banderas, la multitud se reunió para recordar a la joven y exigir modificaciones en la legislación sobre seguridad vial. La intervención policial fue necesaria para controlar la situación y evitar posibles enfrentamientos tras la lectura del fallo. En medio de esta atmósfera cargada de emociones, el caso de Lucía Rubiño se erige como un símbolo de la lucha por justicia en una sociedad que sigue enfrentando los desafíos de la seguridad en las calles.



