La ex jueza María del Carmen Roqueta, reconocida por su valiosa contribución en los juicios por delitos de lesa humanidad, falleció el pasado domingo, dejando un legado significativo en la lucha por los derechos humanos en el país. Su trayectoria en el sistema judicial argentino la convirtió en una figura emblemática, especialmente en un contexto marcado por la búsqueda de justicia tras las atrocidades cometidas durante la última dictadura militar. A lo largo de su carrera, Roqueta se destacó por su firme compromiso con la justicia y su dedicación a la defensa de los derechos de las víctimas.

Roqueta fue la presidenta del tribunal que, en 2012, condenó a Jorge Rafael Videla a 50 años de prisión por su participación en el plan sistemático de apropiación de bebés durante el régimen militar. Esta sentencia fue un hito en el camino hacia la justicia, ya que marcó un avance crucial en la persecución de los responsables de violaciones a los derechos humanos. Un año antes, también había presidido el juicio que resultó en la prisión perpetua de Alfredo Astiz y Jorge “Tigre” Acosta, sentencias que reavivaron la esperanza de justicia en una sociedad que, por décadas, había clamado por verdad y reparación.

A lo largo de su carrera, María del Carmen Roqueta se consolidó como una magistrada de gran rigor jurídico, destacándose por su meticulosa atención a la investigación y la prueba presentada en cada caso. Su enfoque en estos elementos fue fundamental para asegurar condenas que sentaron precedentes tanto en el ámbito nacional como en el regional. Su trabajo no solo se limitó a la esfera judicial, sino que también se extendió a la academia, donde se desempeñó como docente universitaria, compartiendo sus conocimientos y experiencias con nuevas generaciones de juristas y defensores de los derechos humanos.

Además de su labor en los tribunales, Roqueta participó activamente en diversos espacios dedicados a la defensa de los derechos humanos y al fortalecimiento de la memoria histórica. En junio de 2025, en un encuentro regional sobre derechos humanos, compartió reflexiones sobre los juicios del Plan Cóndor, enfatizando la importancia de recordar y aprender del pasado para evitar que se repitan las mismas injusticias. Su compromiso con la causa de los derechos humanos fue un constante motor en su vida y su obra.

Entre sus recientes apariciones públicas, se destacó su participación en el acto por el décimo aniversario del Museo Sitio de Memoria ESMA, donde reafirmó su dedicación a la preservación de la memoria histórica. Esta institución, que se erige como un símbolo de la lucha por la verdad y la justicia, fue un espacio donde Roqueta pudo transmitir su mensaje de esperanza y resistencia a las nuevas generaciones.

El sepelio de María del Carmen Roqueta se llevará a cabo el domingo en Casa América, donde su familia y amigos podrán despedirla entre las 20 y la 1. Su legado como defensora de los derechos humanos perdurará en la memoria colectiva de la sociedad argentina, simbolizando la lucha inquebrantable por la verdad y la justicia frente a los crímenes del terrorismo de Estado. En un contexto donde se conmemoran 50 años de la última dictadura cívico-militar, su partida deja un vacío en el ámbito judicial y un llamado a continuar su lucha por la memoria y la justicia en el país.