En un reciente encuentro en el ciclo de charlas "Nada es tan Simple", Pilar Sordo, psicóloga chilena, y Luis Novaresio, reconocido periodista argentino, abordan el complejo tema de la familia en la actualidad. En este diálogo, Sordo comparte su experiencia personal y profesional, reflexionando sobre cómo ha evolucionado el concepto de familia desde sus propias vivencias. Cuando contrajo matrimonio a los 23 años, Sordo no se cuestionaba sobre el significado de la familia; era una norma social que parecía inamovible. Sin embargo, hoy en día, esa visión ha cambiado drásticamente, y el debate sobre lo que constituye una familia se ha abierto a nuevas interpretaciones y estructuras.
Sordo señala que, a pesar de que el modelo de familia tradicional sigue siendo un deseo para muchas personas, existen nuevas formas de familia que han sido incorporadas en la sociedad. "No propongo reemplazar la familia tradicional, sino sumar nuevas posibilidades", enfatiza Sordo, destacando que lo que realmente importa no es la forma de la familia, sino la calidad de los vínculos que se establecen dentro de ella. Este enfoque invita a una reflexión profunda sobre la importancia de la conexión emocional y la presencia activa de los miembros en una familia, independientemente de su estructura.
El diálogo se adentra en el fenómeno de las familias monoparentales, un tema que genera diversas opiniones y emociones. Sordo no elude la complejidad de este asunto y reconoce que la falta de un progenitor puede generar sentimientos de carencia en los niños. Sin embargo, respalda la idea de que una narrativa amorosa y comprensiva sobre la situación puede ser más reparadora que la presencia conflictiva de dos adultos. Este matiz abre la puerta a un análisis más profundo sobre cómo las circunstancias de la crianza influyen en el desarrollo emocional de los niños y la importancia de la comunicación en este proceso.
Un aspecto crucial que Sordo subraya es el origen de la decisión de ser madre o padre en solitario. La motivación detrás de esta elección puede determinar el bienestar emocional de los niños involucrados. Elegir ser madre desde el amor y la esperanza, en contraste con hacerlo desde el resentimiento hacia el género opuesto, puede marcar la diferencia en la vida de un niño. Novaresio interviene de manera provocativa, señalando que la intención detrás de la decisión de ser padres solteros tiene un impacto significativo en la crianza y en la formación de la identidad de los hijos.
Este diálogo también permite a Novaresio compartir su propia experiencia familiar. Él proviene de una estructura familiar no convencional, donde dos amigos decidieron ser padres juntos. Esta vivencia personal aporta un contexto valioso al debate, mostrando que las familias pueden formarse de diversas maneras y que la amistad y el amor pueden ser la base de un hogar saludable y funcional. La experiencia de Novaresio ilustra que la diversidad en las estructuras familiares no solo es válida, sino que también puede ser enriquecedora.
El encuentro entre Sordo y Novaresio se convierte en un espacio de reflexión sobre cómo la sociedad ha ido transformando su visión acerca de la familia. En lugar de centrarse en la estructura rígida que define a una familia, se abre un diálogo sobre la calidad de las relaciones y la importancia de la presencia emocional. Esta conversación invita a todos a repensar sus propias creencias sobre la familia y a considerar cómo cada uno de nosotros puede contribuir al bienestar de aquellos que amamos, sin importar la forma que tome esa unidad familiar.


