Durante los primeros cuatro meses de 2026, los puertos de interés general del Estado español han registrado un movimiento de 181,9 millones de toneladas de mercancías, lo que representa una leve disminución del 0,3% en comparación con el mismo período del año anterior. Este descenso ocurre en un marco de creciente incertidumbre económica y tensiones geopolíticas que han impactado en diversas industrias y sectores logísticos a nivel global.
Los datos proporcionados por la autoridad portuaria, Puertos del Estado, indican que aunque abril mostró signos de moderación en las caídas, los primeros meses del año continuaron reflejando un panorama adverso. En enero, el tráfico había caído un 4,5%, seguido de un descenso del 1,3% en febrero y marzo. Esta tendencia a la baja ha generado preocupaciones sobre la recuperación del sector, que se enfrenta a desafíos significativos tanto en el ámbito interno como externo.
En lo que respecta a la mercancía general, se han transportado más de 91,1 millones de toneladas hasta abril, lo que se traduce en una disminución del 0,5% en relación con el mismo período del año anterior. Dentro de este segmento, la mercancía convencional ha experimentado un ligero incremento de una décima, mientras que la mercancía contenerizada ha sufrido una caída del 0,8%. Este comportamiento sugiere una posible reconfiguración de las cadenas de suministro y una búsqueda de eficiencias por parte de las empresas involucradas.
Por otro lado, el tráfico de contenedores, medido en TEUs (Twenty-foot Equivalent Unit), ha continuado su senda de recuperación, registrando un crecimiento del 4,2% en el primer cuatrimestre, después de un aumento del 3,6% en marzo. Este crecimiento ha sido impulsado tanto por el tránsito, que ha crecido un 6,1%, como por los movimientos de importación y exportación, que han visto un incremento del 2,7%. Esta tendencia sugiere que, a pesar de los retos, el comercio internacional sigue siendo un motor clave para el sector portuario.
En cuanto a los graneles líquidos, estos han mostrado un aumento del 2,9% entre enero y abril, alcanzando un total de 60,77 millones de toneladas. Este crecimiento se ha visto favorecido por un aumento en el tráfico de productos como gasolina, fueloil, gas natural y productos químicos, que son esenciales en la matriz energética y en la industria química. Sin embargo, los graneles sólidos han tenido un desempeño menos favorable, con una caída del 6,8% hasta los 25,05 millones de toneladas, reflejando tendencias del mercado que podrían estar afectando la demanda de ciertos materiales.
El transporte de mercancías rodadas, conocido como tráfico ro-ro, también ha experimentado una reducción en su caída, cerrando el periodo con un descenso del 1,4%, lo que se traduce en 24,49 millones de toneladas movidas. Este segmento, que es crucial para el comercio automotriz y la logística intermodal, podría estar enfrentando una serie de desafíos relacionados con la oferta y la demanda en el contexto actual.
Finalmente, el número de buques mercantes que han transitado por los puertos españoles ha disminuido en un 4,4%, totalizando 46.947 unidades, mientras que el arqueo bruto de estos barcos ha bajado un 1,7%. Asimismo, el tráfico de pasajeros ha llegado a 10,45 millones de movimientos hasta abril, un 1,9% menos que en el mismo periodo del año anterior. Este dato resalta las dificultades que enfrenta el sector turístico y de transporte, que todavía lucha por recuperarse de los efectos de la pandemia y las restricciones asociadas. En resumen, el panorama portuario español se presenta complejo, con señales mixtas y un entorno que exige adaptaciones rápidas y efectivas por parte de las autoridades y los operadores del sector.



