La situación del periodismo en Honduras se ha convertido en un tema urgente y alarmante, especialmente en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa. Desde 2001 hasta la actualidad, se han registrado 103 asesinatos de personas vinculadas a medios de comunicación, una cifra que pone de manifiesto los altos niveles de violencia y la impunidad que asolan al país. Esta problemática ha sido resaltada por el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), que advierte sobre el peligro que enfrentan los profesionales de la información en su labor cotidiana.
El comunicado del Conadeh enfatiza que "sin periodismo libre no hay democracia ni justicia", una afirmación que resalta la importancia de un entorno donde la libertad de expresión pueda florecer. La falta de mecanismos efectivos de protección y prevención ha llevado a que el ejercicio del periodismo sea considerado de "alto riesgo". La necesidad de un Estado que garantice la seguridad de quienes buscan la verdad es fundamental para construir una sociedad más transparente y participativa, libre de censura y represalias.
Durante el año 2025, el Conadeh recibió 208 quejas relacionadas con violaciones a las libertades de pensamiento y expresión, lo que refleja un clima de hostilidad hacia los comunicadores. Las denuncias abarcan una amplia gama de agresiones, incluyendo calumnias, injurias, afectaciones al honor, y restricciones al derecho de expresión. Este panorama se agrava con un patrón de hostigamiento e intimidación que se ha exacerbado en el ámbito mediático, manifestándose en amenazas, agresiones físicas y campañas de desprestigio, todo ello en un contexto donde las acciones judiciales se utilizan como herramientas de presión.
Uno de los aspectos más preocupantes es que muchos de estos actos de hostigamiento son atribuibles a funcionarios estatales y altos mandos militares, lo que intensifica el efecto amedrentador sobre los periodistas. La combinación de violencia y poder institucional crea un ambiente donde la autocensura se convierte en una respuesta común ante el temor de represalias. El desafío del periodismo en Honduras no solo radica en la cobertura de temas sensibles, sino también en la lucha diaria por la defensa de sus derechos y la búsqueda de justicia en un entorno hostil.
Los datos proporcionados por el Conadeh indican que, del total de asesinatos de periodistas desde 2001, un alarmante 88% permanece en la impunidad. En el periodo comprendido entre 2022 y 2025, se han contabilizado 13 asesinatos, de los cuales solo tres han resultado en condenas. Esta falta de justicia alimenta un ciclo de violencia que afecta no solo a los periodistas, sino también a la sociedad en su conjunto, ya que inhibe la capacidad de informar y debatir libremente sobre temas cruciales para el país.
Además de las amenazas físicas, la violencia digital y las campañas de desprestigio se han convertido en métodos comunes de censura indirecta. Estas tácticas buscan deslegitimar la labor periodística y crear un clima de miedo que silencia las voces disidentes. La obligación del Estado, según el Conadeh, no se limita a reconocer normativamente la libertad de expresión, sino que requiere de acciones concretas para prevenir la violencia, proteger a los periodistas y garantizar la confidencialidad de sus fuentes.
La situación actual de los medios de comunicación en Honduras es crítica, con más de 80 de ellos habiendo sufrido la muerte violenta de uno o varios de sus trabajadores. La necesidad de un compromiso serio por parte del gobierno y de la sociedad civil es imperativa para revertir esta tendencia y permitir que el periodismo pueda desempeñar su función esencial en la democracia. Sin un cambio real, el riesgo que enfrentan los periodistas hondureños seguirá siendo una marca indeleble en la historia de la libertad de prensa en el país.



