En el marco de su visita a Argelia, el Papa Francisco se encontrará mañana con la hermana Lourdes Miguélez, una de las agustinas que ha permanecido en el país tras la trágica muerte de dos de sus compañeras en 1994. Este encuentro, que se desarrollará en un ambiente íntimo, busca rendir homenaje a la valentía y el compromiso de las misioneras que continúan su labor en una región marcada por la violencia y los conflictos. Lourdes, quien arribó a Argelia en 1972, vivió en carne propia los horrores de la guerra civil que asoló al país en los años noventa, un periodo conocido como la “década negra”.
Recuerda con dolor y claridad el momento en que, días antes de la tragedia, decidieron dividirse para ir a misa, un intento de evitar un ataque que, lamentablemente, no tuvo éxito. "No vayamos las cuatro juntas, vayamos de dos en dos, así no matan a las cuatro", fueron las últimas palabras que compartieron Caridad y Esther antes de ser asesinadas por militantes islamistas a pocos metros de su centro de acogida. Lourdes y su compañera que las acompañaba lograron escapar a esta situación desgarradora, pero el trauma de esa experiencia ha perdurado a lo largo de los años.
A pesar de los riesgos, Lourdes y otras agustinas de diferentes nacionalidades -como Chile, Kenia, India y España- decidieron regresar a Bab El Oued en 2005, reafirmando su compromiso con la comunidad local. Este retorno, interpretado como un gesto de reconciliación, ha sido testificado por los vecinos, quienes expresaron su preocupación por el regreso a un lugar donde se vivieron hechos trágicos. "Es fundamental saber perdonar y seguir adelante", sostiene Lourdes, quien dirige un centro que no solo acoge a la comunidad católica, sino que también está abierto a todos los argelinos, sin distinción de fe.
El centro se ha convertido en un pilar de la comunidad, ofreciendo cursos de apoyo escolar y talleres de artesanía dirigidos a mujeres, lo que no solo facilita el aprendizaje de un oficio, sino que también fomenta la creación de lazos de amistad entre ellas. Este modelo de convivencia y aprendizaje se alinea con el mensaje de paz y coexistencia que el Papa busca promover durante su visita a Argelia, el único país musulmán en su gira por África.
El encuentro con el Papa, previsto para ser breve pero significativo, se llevará a cabo en la capilla del centro de acogida, donde Lourdes y sus hermanas compartirán sus vivencias y su deseo de continuar su labor en un país que, a pesar de las dificultades, las ha acogido con los brazos abiertos. "El objetivo es conocer al otro y romper las barreras que nos dividen", afirma Lourdes, reflejando la esencia de su trabajo misionero.
Con la llegada del Papa, se espera que este gesto no solo fortalezca a la pequeña comunidad católica de Argelia, sino que también ayude a resaltar la figura de San Agustín, un personaje fundamental en la historia del cristianismo que, paradójicamente, ha sido poco reconocido en la actualidad. El legado de San Agustín es una parte integral de la identidad cultural de Argelia, y su reconocimiento podría contribuir a un mayor entendimiento y respeto entre diferentes religiones y culturas en la región.



