El padre Ángel, conocido por su labor humanitaria y su compromiso con los más necesitados, se mostró jubiloso ante la próxima visita del papa León XIV a España. Para él, esta ocasión representa "una bendición divina" que no solo beneficiará a Madrid, sino también a la organización Mensajeros de la Paz, de la cual es fundador. En sus declaraciones, enfatiza que el mensaje fundamental que el Pontífice traerá consigo es la importancia del amor al prójimo, un aspecto crucial en tiempos de divisiones y conflictos sociales.

El sacerdote subraya que el papa León XIV tiene como prioridad visitar a los más vulnerables durante su estancia, incluyendo a los voluntarios y aquellas personas que carecen de un hogar. Esta misión, según el padre Ángel, le otorga una "energía poderosa", que es la misma que emana del mensaje de Jesús. En este sentido, recuerda las palabras de Cristo, quien siempre ha mostrado un amor especial por los pobres, afirmando que "estos son los míos". La perspectiva del padre Ángel es que la llegada del Pontífice servirá para congregar a miles de personas, quienes se unirán en torno a este mensaje de amor y esperanza.

Además, el padre Ángel participará en actividades junto al papa en Tenerife, donde se centrará en la situación de los migrantes. Compartir estos momentos con el líder de la Iglesia católica es un honor que ha experimentado en ocasiones anteriores, y en esta visita espera reforzar el mensaje de solidaridad hacia aquellos que enfrentan dificultades en su búsqueda de una vida mejor. Para él, la visita del papa debe ser un llamado a la sociedad para elevar la mirada y reflexionar sobre la necesidad de amarse mutuamente, dejando de lado las disputas y el odio que a menudo caracterizan las relaciones humanas.

En una conversación más personal, se le cuestionó al padre Ángel sobre la reciente boda de Paco Arango y Begoña. Con su habitual tono conciliador, el sacerdote expresó que "todas las bodas son momentos de felicidad", donde se celebra el amor y la aceptación mutua. Extiende esta idea de aceptación más allá de las uniones matrimoniales, señalando que es esencial que la sociedad aprenda a quererse a pesar de las diferencias en color de piel, clase social o circunstancias. Su mensaje es claro: hay que fomentar la aceptación y reducir los prejuicios que a menudo dividen a las personas.

En cuanto a su salud, el padre Ángel se mostró optimista. A pesar de haber enfrentado problemas recientes, asegura sentirse "bien, siempre". Reflexionando sobre la vida, comparte su filosofía de que la salud es en gran parte un estado mental, y menciona que "hay quienes mueren sonriendo y otros llorando". Para él, lo más importante es seguir viviendo con gratitud y hacer el bien a los demás. En sus palabras, "no hay nada más hermoso que la vida y el privilegio de poder ayudar a otros".

La visita del papa León XIV, que se anticipa con gran expectativa, no solo es un evento religioso, sino también una oportunidad para reflexionar sobre los valores humanos fundamentales. En un mundo cada vez más polarizado, el mensaje de amor y unidad que trae consigo podría ser el antídoto necesario para sanar las heridas sociales y promover una convivencia más armónica. El padre Ángel, con su carácter optimista y su enfoque en el amor al prójimo, se convierte en una voz representativa de esta esperanza renovada que puede surgir de la visita del Papa.