A medio siglo del golpe militar que instauró una de las dictaduras más cruentas de la historia argentina, los ex magistrados León Carlos Arslanián y Ricardo Gil Lavedra, quienes formaron parte del tribunal que juzgó a los líderes de las Fuerzas Armadas, compartieron sus reflexiones sobre el impacto y la relevancia del juicio de 1985. En una reciente entrevista, ambos ex jueces recordaron los desafíos que enfrentaron y cómo este proceso judicial se convirtió en un hito no solo para la Argentina, sino también para el mundo, al sentar un precedente en la lucha contra la impunidad.

La dictadura que comenzó en 1976 dejó una huella imborrable en la sociedad argentina, con miles de desaparecidos y un contexto de terror que parecía imposible de desafiar. Sin embargo, la decisión política de llevar a juicio a los responsables de crímenes de lesa humanidad fue un paso decisivo hacia la recuperación de la democracia. "Fue un enorme acierto llevar adelante un juicio de esas características, la decisión política de enjuiciar el pasado", afirmó Arslanián. Esta iniciativa no solo permitió a las víctimas y sus familias encontrar justicia, sino que también reafirmó la importancia de la memoria colectiva en la construcción de un futuro sin repeticiones de tales atrocidades.

El juicio, que culminó el 9 de diciembre de 1985, se convirtió en un referente a nivel internacional. Los ex jueces explicaron que la difusión del proceso fue tan amplia que logró llegar a diversas partes del mundo, algo que sorprendió incluso a ellos mismos. "Estamos asombrados del grado de difusión que ha tenido mundialmente", indicó Arslanián. Este fenómeno se debió, en gran parte, a la transmisión satelital que permitió que personas de distintos países siguieran el juicio en tiempo real, convirtiendo a este evento en un caso de estudio en universidades de Europa y América Latina.

La sentencia del juicio no solo se estudia en el ámbito académico, sino que también ha sido objeto de análisis por importantes juristas. Gil Lavedra destacó que la relevancia del veredicto perdura en el tiempo, señalando que "han pasado 40 años de la sentencia, pero su vigencia se actualiza día a día". Este fenómeno subraya la necesidad de seguir recordando y enseñando sobre los horrores del pasado, para evitar que se repitan en el futuro.

El juicio a la Junta marcó un antes y un después en la justicia argentina. Por primera vez, los perpetradores de crímenes de Estado fueron llevados ante un tribunal y condenados por sus acciones. Este hito no solo fue crucial para el país, sino que también sentó las bases para otros procesos judiciales en distintas partes del mundo que buscan justicia por violaciones a los derechos humanos. La relevancia del juicio de 1985 se extiende más allá de nuestras fronteras, convirtiéndose en un símbolo de la lucha contra la impunidad.

La memoria de esos años oscuros sigue viva en la sociedad argentina, y el juicio se erige como un recordatorio de la importancia de la justicia y la verdad. La reflexión de Arslanián y Gil Lavedra nos invita a considerar cómo la historia puede ser una herramienta poderosa para construir un futuro más justo. A medida que se cumplen 50 años del inicio de la dictadura, es fundamental seguir promoviendo el diálogo y la enseñanza sobre estos eventos, para que las nuevas generaciones comprendan el valor de la memoria y el compromiso con los derechos humanos.