La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un elemento cotidiano en la vida de los más jóvenes, y su integración en el ámbito educativo plantea interrogantes sobre cómo utilizarla de manera efectiva. Oscar, un estudiante venezolano de 17 años, comparte su experiencia al respecto: "Para mí, la IA es simplemente una herramienta. La uso como una guía para buscar información de manera rápida y efectiva, pero siempre soy yo quien analiza y desarrolla el tema". Esta perspectiva refleja una tendencia creciente entre los adolescentes que, aunque reconocen el potencial de la IA, son conscientes de la necesidad de mantener un control sobre su uso.
María José Ravalli, Jefa Regional de Abogacía y Comunicación de UNICEF, subraya la relevancia de esta tecnología en la actualidad. "La IA no es solo una promesa para el futuro; es una realidad que ya está presente en la vida de millones de niños y adolescentes en América Latina. En Argentina, un tercio de los chicos la utiliza con fines escolares", afirma. Este dato revela no solo el alcance de la IA en el ámbito educativo, sino también la necesidad de un acompañamiento adecuado por parte de padres y educadores para garantizar un uso responsable.
Fiorela, una estudiante de Costa Rica, también comparte su visión sobre cómo la IA puede facilitar el aprendizaje. "Cuando me encuentro con un tema complicado, le pido a la IA que me haga un resumen o que me lo explique de manera más simple. También la utilizo para organizar mis ideas", explica. La capacidad de recibir respuestas personalizadas y la posibilidad de hacer preguntas sin la presión del aula son características que atraen a los estudiantes hacia estas herramientas, permitiéndoles un enfoque más autónomo en su proceso de aprendizaje.
UNICEF ha reconocido las ventajas que la IA puede aportar a la educación, especialmente en términos de accesibilidad y inclusión. La organización ha llevado a cabo un proyecto denominado Children’s Best Interests in a Digital World, que busca entender cómo los niños y niñas perciben sus derechos en el entorno digital. A través de entrevistas en siete países, se ha evidenciado que el uso de herramientas como ChatGPT se ha vuelto común para realizar tareas escolares y simplificar conceptos complejos.
El impacto de la IA va más allá de las herramientas educativas. Se encuentra presente en plataformas sociales como Instagram y TikTok, donde los algoritmos que alimentan estas aplicaciones sugieren contenido de acuerdo a los intereses de los usuarios más jóvenes. Estos mismos algoritmos no solo seleccionan qué videos ver o qué noticias leer, sino que también tienen un rol activo en la creación de contenido, convirtiéndose en una especie de "amigos" digitales para los niños y niñas.
Ravalli enfatiza que, si bien la IA presenta oportunidades significativas, también es crucial abordar los riesgos asociados a su uso. La dependencia emocional hacia estas herramientas es una preocupación creciente, ya que pueden influir en la forma en que los jóvenes se relacionan con sus pares y el mundo que los rodea. Es fundamental que padres y educadores estén atentos a estos riesgos, promoviendo un uso equilibrado y consciente de la inteligencia artificial que potencie sus beneficios sin caer en la dependencia.
En conclusión, el desafío radica en encontrar un equilibrio entre aprovechar las ventajas de la IA y garantizar un uso responsable que fomente el desarrollo integral de los niños y adolescentes. La educación debe adaptarse a esta nueva realidad, proporcionando a los estudiantes las herramientas necesarias para navegar en un mundo digital sin perder de vista su autonomía y bienestar emocional.



