En el último año, un alarmante 89% de los adultos mayores en Argentina ha estado expuesto a intentos de fraude digital, según un estudio reciente realizado por el Centro de Estudios en Ciberentornos y Sociedad Digital. Esta situación se convierte en un tema de preocupación creciente, especialmente para aquellos mayores de 60 años, quienes han comenzado a integrar la tecnología en sus vidas diarias sin la preparación adecuada en cuanto a seguridad cibernética. La rápida adopción de herramientas digitales ha dejado a este grupo vulnerable, incrementando el riesgo de estafas y fraudes que explotan su falta de experiencia en el entorno virtual.

El informe revela que un 78% de los encuestados ha recibido solicitudes sospechosas de datos personales o códigos de verificación a través de llamadas o mensajes de texto. Más preocupante aún, un 9% admitió haber compartido información sensible, lo que pone de manifiesto la materialización de los riesgos asociados a la falta de educación en seguridad digital. A pesar de que el 81% de los adultos mayores expresa interés por adquirir conocimientos que les permitan protegerse en línea, la realidad muestra que aún son blanco fácil para los estafadores.

Este estudio se centró en una población de 60 años o más, un segmento que, a pesar de sus desafíos, ha mostrado una notable integración en el mundo digital. Actualmente, el 50% de estas personas utiliza Internet para llevar a cabo sus actividades cotidianas, y el 48% accede principalmente a través de teléfonos móviles. Este fenómeno ha resultado en la acumulación de datos sensibles, credenciales de acceso y relaciones sociales en un solo dispositivo, lo que agrava el impacto de cualquier incidente de seguridad, especialmente en el contexto de la banca digital y las billeteras virtuales.

Patricio Degiorgis, director de Desarrollo Estratégico y Expansión Institucional de BTR Consulting, explica que el aumento de los fraudes digitales entre los adultos mayores no es un hecho aislado, sino un fenómeno estructural que requiere atención. Según él, la rápida incorporación al ecosistema digital no fue acompañada de una alfabetización adecuada en materia de seguridad, lo que crea una combinación crítica de mayor exposición a riesgos y una capacidad reducida para identificar amenazas.

Degiorgis también señala que las estafas han evolucionado; ya no son meros ataques técnicos, sino engaños que se basan en la manipulación emocional. Los estafadores simulan ser instituciones legítimas o apelan a la urgencia y a vínculos familiares para convencer a sus víctimas. Este cambio en la naturaleza de las estafas subraya la importancia de una educación robusta en seguridad digital, que aún está muy por detrás de la velocidad a la que se produce la inclusión digital.

El informe también advierte sobre los riesgos de concentrar la vida digital en un único dispositivo, como es el caso de los teléfonos móviles. Degiorgis enfatiza que hoy en día, el celular no solo almacena datos personales, sino que también proporciona acceso a cuentas y operaciones financieras. Esto significa que un incidente de seguridad puede tener repercusciones devastadoras, afectando múltiples aspectos de la vida del usuario. En conclusión, es fundamental que se implementen estrategias de educación y concientización para que los adultos mayores puedan navegar el mundo digital de manera segura y protegida, y así mitigar el impacto de estos fraudes.