La situación en torno a la desaparición de Manlio Martínez, un hombre de 35 años oriundo de Nueva Esperanza, en la meseta neuquina, se torna cada vez más crítica tras 17 días sin novedades. La familia del desaparecido, que es padre de tres hijos, ha expresado su temor por la falta de avances en la investigación, luego de que Martínez fuera visto por última vez en la madrugada del 30 de abril. Aunque hasta el momento no existen pruebas concluyentes que respalden las teorías planteadas, la familia sostiene que su ser querido podría estar enterrado en un basural, bajo grandes volúmenes de residuos.
La principal hipótesis que ronda el caso sugiere que Manlio podría haber sido arrollado por una máquina de gran porte que opera en el basural local, una suposición que se fundamenta en testimonios de personas que frecuentan la zona. Estos relatos indican que Martínez tenía la costumbre de dormir en áreas cercanas a la maquinaria pesada, una práctica que le había generado problemas en el pasado, aunque en ocasiones anteriores logró ser rescatado a tiempo de situaciones peligrosas.
El 2 de mayo, la familia presentó una denuncia por desaparición en la Comisaría N° 20, pero la lentitud en la respuesta de las autoridades ha suscitado una creciente indignación y temor entre los allegados a Martínez. Noelia Cortés, esposa del desaparecido, ha criticado abiertamente la falta de acción por parte de las autoridades, afirmando que solamente tras casi tres semanas de insistencia se comprometieron a comenzar la remoción de basura en el área indicada por los testigos, utilizando maquinaria pesada.
El día de su desaparición, Manlio se dirigió al basural en busca de alimento para los animales, dejando su teléfono cargando en su hogar. Según el relato de su esposa, esta no era una actividad inusual para él, pero esa noche, nunca regresó. La maquinaria que opera en el basural, que pesa entre 20 y 30 toneladas, remueve grandes cantidades de desechos diariamente, lo que aumenta la probabilidad de que, en caso de un accidente, una persona quede sepultada sin que haya registros del suceso. En este contexto, Noelia ha señalado que su esposo estaba bajo los efectos del alcohol esa noche, lo que refuerza la teoría de un posible accidente fatídico.
La familia de Martínez teme que su esposo haya tenido un trágico desenlace tras quedarse dormido en el basural, formulando la hipótesis de que pudo haber sido arrollado por la máquina y cubierto con basura. A medida que las jornadas pasan, la incertidumbre se apodera de la comunidad y la familia espera que los nuevos operativos de búsqueda puedan arrojar luz sobre el paradero de Manlio y poner fin a esta angustiante situación. La desesperación ha crecido tanto que, según se reportó, una empleada judicial habría comentado a la familia que “si la máquina lo había pisado, ya no quedaban ni huesos”.
Otras líneas de investigación han sido consideradas, pero la familia descarta la posibilidad de que Manlio haya decidido huir. “Por más ebrio que estuviera, él siempre volvía”, afirmó Noelia, subrayando que su esposo era el sostén económico del hogar. La angustia y la incertidumbre han llevado a la familia a exigir una acción más decidida por parte de las autoridades, quienes tienen la responsabilidad de esclarecer las circunstancias de la desaparición de Manlio y, si es posible, recuperar su cuerpo para darle un cierre a esta dolorosa historia.



