La Habana, 15 de mayo (Redacción Medios Digitales) - La líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, expresó su pesar por el exilio de Sissi Abascal, una destacada joven activista de 28 años, quien dejó Cuba junto a su madre, Annia Zamora, en busca de libertad. En un emotivo mensaje compartido en redes sociales, Soler remarcó que la decisión de abandonar la isla fue una elección dolorosa, ya que implicaba optar entre la libertad en el extranjero o permanecer encarcelada.

La historia de Sissi Abascal es emblemática en el contexto de la lucha por los derechos humanos en Cuba. Desde su ingreso al movimiento Damas de Blanco a los 16 años, Abascal se destacó por su valentía y compromiso en la defensa de la libertad y la justicia. Soler subrayó que tanto Sissi como su madre son figuras de respeto en su comunidad, el poblado de Carlos Rojas, en la provincia de Matanzas, donde su coraje y amor por la patria han inspirado a otros a levantarse contra la opresión.

La organización independiente Justicia 11J, que documenta las violaciones a derechos humanos en la isla, también se pronunció sobre el exilio de Abascal, celebrando su liberación de las rejas, pero al mismo tiempo exigiendo que todos los prisioneros políticos sean liberados sin que se les imponga el destierro como condición. Esto resalta la complejidad de la situación, donde la libertad de un individuo puede verse condicionada por la presión del régimen cubano, que busca controlar la disidencia.

Desde la ONG Cubalex se destacó que la salida de Abascal del país representa una forma de coerción estatal, donde el régimen prefiere liberar a los prisioneros políticos mediante el exilio en lugar de ofrecerles condiciones de reclusión más favorables. En 2025, las autoridades cubanas negaron a Abascal la posibilidad de avanzar a un régimen de mínima severidad, así como la libertad condicional, lo que revela un patrón de represión sistemática hacia aquellos que se atreven a alzar la voz contra el gobierno.

Abascal había sido condenada a seis años de prisión por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021, que marcaron un hito en la historia reciente de Cuba, siendo las manifestaciones más significativas en décadas. Su encarcelamiento, junto al de miles de cubanos, pone de relieve la grave situación de los derechos humanos en la isla, donde la disidencia es silenciada de manera contundente.

La liberación de Sissi Abascal coincide con la reciente publicación de un informe de la ONG Prisoners Defenders, que documenta la alarmante cifra de 1.260 prisioneros políticos en Cuba. Este informe sirve como un recordatorio de la situación crítica que enfrenta el país y la necesidad urgente de una respuesta internacional que apoye a quienes luchan por la libertad y los derechos fundamentales en la isla. En este contexto, el exilio de Abascal no solo simboliza la lucha personal de una joven, sino también la batalla colectiva de un pueblo que anhela un futuro diferente.