En un giro preocupante de los eventos climáticos, Santiago del Estero enfrenta una de las crecidas más significativas del río Dulce en varias décadas, mientras que Tucumán comienza a notar una disminución en el nivel del agua. A pesar de que este domingo la situación en la Costanera y el Parque Aguirre se estabilizó, las ciudades de Santiago y La Banda permanecen bajo alerta máxima debido al caudal crítico que desciende desde el norte.

La crecida en Santiago es consecuencia del desborde de los ríos en Tucumán, lo que ha llevado a las autoridades a implementar un seguimiento constante del embalse de Río Hondo. Este monitoreo busca controlar el flujo de agua hacia el cauce principal, y los últimos informes hidrológicos indican que el dique ha alcanzado una cota de 274,30 metros sobre el nivel del mar, lo que sugiere una estabilización en la situación.

Los ríos tributarios están aportando un caudal significativo de 1.656 metros cúbicos por segundo, mientras que se están liberando 1.798 metros cúbicos por segundo al río Dulce para aliviar la presión sobre la represa. A pesar de que el nivel del agua se mantiene relativamente estable, las imágenes de filtraciones en áreas críticas entre Santiago y La Banda han generado inquietud en los habitantes y visitantes. Esta situación ha llevado a la presentación de un proyecto de ley por parte del legislador Gerónimo Vargas Aignasse, que busca declarar la emergencia social y económica en Tucumán por 180 días para ayudar a los afectados por las inundaciones.