La llegada de la Semana Santa y el aumento de los viajes aéreos en esta época del año han generado preocupación por las largas filas en los controles de seguridad de los aeropuertos argentinos. Este fenómeno no solo afecta a los viajeros locales, sino que se ha intensificado en varios puntos del país, donde el cierre parcial del Gobierno ha repercutido en la disponibilidad de personal en los aeropuertos. Con el fin de facilitar la experiencia de viaje y minimizar las demoras, las autoridades y expertos han brindado una serie de recomendaciones que los pasajeros deberán considerar.

Desde el 14 de febrero, el cierre parcial del Gobierno ha tenido un impacto significativo en la operatividad de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), dejando a más de 50.000 empleados sin remuneración. Esta situación ha provocado que muchos trabajadores abandonen sus puestos debido a la falta de pago, lo que ha llevado a una notable escasez de personal en los aeropuertos. Las tasas de absentismo han aumentado considerablemente, afectando especialmente a los principales centros de conexión, donde la demanda de vuelos es mayor durante el periodo de Semana Santa.

Es fundamental que quienes planean viajar en estas fechas tengan en cuenta la posibilidad de largas esperas en los controles de seguridad. Se recomienda llegar al aeropuerto con un margen de dos a tres horas antes de la salida del vuelo, lo que permitirá afrontar cualquier eventualidad. Además, es crucial llevar toda la documentación necesaria en orden, así como preparar el equipaje según las normativas vigentes, lo que facilitará el proceso de embarque y reducirá el estrés de un viaje ya de por sí intenso.

El aumento en el número de pasajeros durante esta temporada, sumado a la falta de personal, puede resultar en controles de seguridad más estrictos y prolongados. Según información de expertos en transporte, es probable que los pasajeros sean sometidos a revisiones más detalladas, lo que incrementará el tiempo de espera en los aeropuertos. Por ello, tener en cuenta los objetos prohibidos y las restricciones sobre líquidos es vital para evitar sorpresas desagradables en el momento de pasar por los controles.

Para quienes viajan con niños, adultos mayores o personas con movilidad reducida, se sugiere gestionar asistencia con antelación. Esta planificación incluye tener identificaciones, tarjetas de embarque y visados listos, lo que ayudará a reducir el tiempo de espera y evitar posibles inconvenientes que puedan llevar a perder un vuelo. La organización del equipaje de mano también es clave; se recomienda tener los dispositivos electrónicos y líquidos en lugares accesibles para facilitar la inspección.

Además, existen programas como Clear y el registro de prechequeo de la TSA que permiten a los pasajeros acceder a filas rápidas, previo a la verificación de antecedentes. Estos servicios son especialmente útiles durante períodos de alta demanda, como la Semana Santa, ya que facilitan la experiencia de los viajeros al permitirles mantener sus zapatos y cinturones puestos y evitar el retiro de computadoras del equipaje de mano. Aunque la inscripción a estos programas requiere cumplir con ciertos requisitos y pagar una tarifa, puede resultar una inversión valiosa para quienes buscan una experiencia de viaje más ágil y eficiente.