La infraestructura portuaria en Perú está experimentando un crecimiento notable, lo que plantea importantes desafíos para las cadenas de suministro, la logística terrestre y los accesos viales hacia los principales puertos del país. En este contexto, la congestión en el puerto del Callao ha generado preocupaciones entre los actores del sector, quienes exigen soluciones inmediatas para abordar un problema que afecta la eficiencia del transporte de mercancías en la región.

Durante el desarrollo del XXIII Foro Internacional de Puertos en Lima, se presentó un panorama alarmante sobre la congestión de camiones que actualmente afecta al Callao, el puerto más importante de Perú. Los representantes de diversas organizaciones expresaron la necesidad urgente de establecer corredores logísticos que apoyen no solo al puerto del Callao, sino también al futuro puerto de Chancay, que se encuentra en fase de expansión y que promete ser un nuevo eje en la logística nacional.

El puerto del Callao es responsable de aproximadamente el 42% de la carga total del país, con un tráfico diario que supera los 5.000 camiones. Según proyecciones, se espera que para 2025 el movimiento de contenedores alcance los 3,3 millones de TEUs, con un ambicioso plan de desarrollo que busca triplicar esa capacidad, alcanzando los 10 millones de TEUs para el año 2066. Sin embargo, esta expansión no está acompañada de las mejoras necesarias en la infraestructura de acceso, lo que genera una creciente presión sobre las cadenas logísticas.

Un representante de una entidad dedicada al desarrollo de infraestructura destacó que el aumento de la actividad operativa en el Callao requiere la implementación de un antepuerto inteligente. Este tipo de instalación podría incluir herramientas de gestión del tráfico y una mejor coordinación del transporte de mercancías, lo que permitiría reducir los tiempos de espera y mejorar el orden en los accesos al terminal. Sin embargo, esta solución aún está en fase de discusión y no se han establecido plazos concretos para su implementación.

El debate en el foro reveló un problema que se repite en otros mercados globales: la expansión de la infraestructura portuaria avanza a un ritmo que supera las obras de conectividad terrestre. Esto se traduce en situaciones críticas, como las colas de hasta 13 kilómetros de camiones que se forman en las vías adyacentes al puerto del Callao, a pesar de las inversiones realizadas en las terminales marítimas. Los directivos de estas terminales enfatizaron que, aunque algunas cuentan con antepuertos capaces de recibir hasta 200 camiones, esta capacidad resulta insuficiente ante el volumen diario de tráfico.

Además, los operadores portuarios subrayaron la importancia de llevar a cabo una planificación logística integral que permita resolver los cuellos de botella existentes. Esto no solo mejoraría la circulación de vehículos, sino que también contribuiría a reducir los problemas de seguridad que surgen del desorden vial en las zonas cercanas al puerto. Esta complejidad logística exige un enfoque más sistemático y coordinado entre los actores involucrados en el proceso.

Por otro lado, el sector también destacó el compromiso de inversiones privadas en el sistema portuario peruano. Hasta la fecha, los terminales concesionados bajo esquemas de Asociación Público Privada han acumulado inversiones que ascienden a 2.376 millones de dólares, además de contar con una cartera adicional de 1.879 millones de dólares que aún está pendiente de ejecución. La llegada del nuevo puerto de Chancay, financiado por capitales chinos, se presenta como una oportunidad significativa para la transformación de la logística regional y el comercio exterior del país, ya que este puerto ya establece conexiones directas con Asia, permitiendo unir Perú y China en aproximadamente 25 días.

Sin embargo, a pesar de estas expectativas, los representantes del sector han señalado que la falta de infraestructura adecuada y la congestión actual en el Callao continúan siendo obstáculos importantes que deben superarse para aprovechar al máximo las oportunidades que se avecinan. La situación exige una respuesta rápida y efectiva para asegurar que el crecimiento del comercio y la logística en Perú no se vea comprometido.