La tasa de desempleo en Colombia se mantuvo en el 8,8% durante abril, una cifra que coincide con la registrada en marzo y también con el mismo mes del año anterior. Esta estabilidad en la tasa de paro fue reportada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que proporciona datos cruciales sobre la situación laboral en el país. Este panorama refleja una continuidad en las dinámicas del mercado laboral colombiano, en un contexto donde la economía ha mostrado señales mixtas de recuperación y desafíos persistentes.

En términos de creación de empleo, los sectores que destacaron por generar nuevas oportunidades laborales fueron la Administración Pública, la defensa, la educación y la salud, que en conjunto sumaron 234.000 nuevos puestos. A este grupo le siguió el sector de la construcción, que aportó 153.000 empleos, y las actividades artísticas y de ocio, que sumaron 148.000. Sin embargo, no todo el panorama es positivo; el comercio y la reparación de vehículos vieron una disminución de 85.000 empleos, lo que indica que este sector sigue enfrentando dificultades significativas.

El análisis de la tasa de desempleo por género revela una brecha preocupante en el mercado laboral: el 7,1% de los hombres se encontraba desempleado, mientras que entre las mujeres la cifra ascendió al 10,9%. Esto resulta en una diferencia de 3,8 puntos porcentuales, lo que pone de manifiesto las desigualdades que persisten en el acceso a oportunidades laborales para las mujeres en Colombia. Esta situación es un llamado a la acción para implementar políticas más inclusivas que fomenten la igualdad de género en el trabajo.

Por otro lado, la tasa de ocupación (TO) mostró un crecimiento del 1% al pasar del 58,1% en abril de 2025 al 59,1% en 2026, lo que sugiere una ligera mejora en la integración de la población en el mercado laboral. Además, la tasa global de participación (TGP) también experimentó un aumento, alcanzando el 64,7%. Estos datos indican que más personas están buscando activamente empleo, lo que es un signo positivo en un contexto de recuperación económica.

Un aspecto relevante en el análisis del desempleo es la disminución de la informalidad laboral, que cayó ocho décimas hasta situarse en el 54,2%. Este descenso es significativo, ya que la informalidad ha sido un problema estructural en Colombia, afectando la estabilidad y los beneficios de los trabajadores. Sin embargo, el desempleo juvenil se mantiene elevado, cerrando en un preocupante 16,2%, lo que plantea un desafío adicional para las políticas públicas orientadas a la inclusión y formación de los jóvenes.

Las diferencias regionales también juegan un papel importante en la comprensión del desempleo en Colombia. Las ciudades con las tasas más altas de desempleo incluyen Quibdó, con un alarmante 25,1%, seguida por Cartagena y Riohacha, que registraron 13,1% y 12,8% respectivamente. En contraste, las ciudades con las tasas más bajas fueron Villavicencio (7,5%), Pereira (7,6%) y Bucaramanga (7,9%). Estas variaciones geográficas subrayan la necesidad de un enfoque más regionalizado en la creación de empleo y en el desarrollo de estrategias económicas que consideren las particularidades de cada zona del país.