Eduardo Luis Tasca plantea la necesidad de revisar las responsabilidades que actualmente recaen sobre la escuela, a partir de los resultados insatisfactorios de las pruebas PISA. Según sostiene, ante la realidad social, la institución educativa no solo debe transmitir los saberes básicos para los que fue concebida originalmente, sino que también recibe demandas cada vez más amplias por parte de la sociedad.

En ese listado incluye la formación de personas responsables, la contención de conductas adolescentes negativas, el cuidado de la salud y la enseñanza de pautas de comportamiento social. También menciona la preparación para el aprendizaje permanente, la orientación vocacional, la inserción laboral y la atención de problemas familiares que pueden afectar el desempeño escolar.

La carta agrega que la escuela debe ocuparse de la educación sexual integral, la ecología, la preservación del medio ambiente y, en algunos casos, de garantizar la alimentación básica. Para Tasca, esta situación refleja una transferencia de responsabilidades parentales hacia las instituciones educativas, que no estarían adecuadamente preparadas para responder a esos requerimientos.

En ese marco, el lector considera que el debate sobre la calidad educativa y sobre las deficiencias de las evaluaciones y mediciones debe contemplar también la multiplicidad de funciones que se espera que cumpla la escuela.