Incoherencia
El día 6 del corriente observamos con estupor cómo un grupo de inadaptados vociferaba “la patria no se vende” mientras, paradójicamente, destruía bienes de la patria. La consigna parecía traducirse en una actitud contradictoria: “la patria no se vende, pero si no se hace lo que yo quiero, la rompo”.
Esta incoherencia refleja el deterioro social y la intolerancia en los que se encuentran inmersos algunos sectores de la comunidad. Frente a panoramas como este, resulta imperioso revertir, desde la educación o, mejor dicho, desde todos los ámbitos, los casi 80 años de decadencia, pérdida de valores e indiferencia en los que nos encontramos sumidos los argentinos.
Cuando logremos sustituir la idea de que “lo que es de todos no es de nadie” por la de que “lo que no es de nadie es de todos”; cuando el disenso civilizado reemplace a la intolerancia, el diálogo se imponga a la violencia y el respeto a la barbarie, estaremos en camino de alcanzar la mínima fraternidad que tanto necesitamos y anhelamos la mayoría de los argentinos.
Miguel Budich
Mabudich@gmail.com
Frutos
Queridos amigos: hoy estamos discutiendo qué hacer con nuestras tierras. Creo que sería bueno para todos aprovechar mejor su rendimiento, de modo que puedan dar sus frutos.
Nunca olvidemos que son tierras fecundadas por la sangre de nuestros mayores, quienes dejaron sus semillas para que crecieran y dieran frutos abundantes, y no para negociarlas. Es un deber de justicia para con nuestros mayores.
Eduardo Faroppa
eduardofaroppa42@gmail.com



