Guillermo H. M. Giambastiani expresó su adhesión a lo planteado por el señor Chevallier Boutell y manifestó su indignación por la decisión de una jueza que, según sostuvo, sobreseyó a un menor de 14 años con el argumento de que era producto de una sociedad que no había sabido contenerlo. También cuestionó que la magistrada hubiera planteado la inconstitucionalidad de la ley que, a su entender, debía aplicar.
En su carta, Giambastiani afirmó que con frecuencia se observan casos de menores que delinquen y asesinan y sostuvo que, bajo ese criterio, deberían ser perdonados y dejados en libertad, lo que podría alentarlos a continuar por ese camino y llevar a otros a imitarlos. De todos modos, remarcó que la educación y las políticas de prevención son indispensables para evitar hechos de esa naturaleza.
En otra carta, el lector planteó que las discusiones de la Argentina del siglo XXI están lejos de constituir un intercambio habitual de ideas y propuestas. Según describió, todavía se debate si robar, asesinar, emitir billetes sin respaldo, asfixiar a las pequeñas y medianas empresas con impuestos, establecer mecanismos de coimas para importar o extorsionar a empresarios está mal. También cuestionó que se ponga en duda el éxito empresarial mientras se discute el enriquecimiento asociado con la política y mencionó los cortes de calles, en un texto que quedó inconcluso.



