Aterrizar un avión en una pista completamente helada es una experiencia única en la aviación civil estadounidense. La pista de hielo de Alton Bay (B18), situada en el extremo sur del lago Winnipesaukee en New Hampshire, se destaca como la única de su tipo oficialmente registrada ante la Administración Federal de Aviación (FAA) en el territorio continental de Estados Unidos.

Cada invierno, cuando las condiciones climáticas lo permiten, un grupo de trabajadores locales despeja una franja de aproximadamente 914 metros de largo por 30 metros de ancho sobre la superficie congelada del lago. Esto habilita un espacio donde los pilotos pueden experimentar un aterrizaje inusual y muy buscado. Sin embargo, el acceso a esta pista es limitado a unas pocas semanas al año, dependiendo de la resistencia del hielo y las condiciones del clima invernal, factores que son cruciales para su funcionamiento.

El aterrizaje en B18 representa un desafío considerable para los aviadores, ya que requiere habilidades y precauciones especiales. La principal dificultad radica en la superficie resbaladiza del hielo: los frenos convencionales son poco efectivos, y la desaceleración debe lograrse principalmente a través de la fricción limitada de las ruedas. Un caso reciente fue el de Larry Gurgainous, un exmilitar de la Fuerza Aérea, quien voló su Beechcraft Sierra desde Virginia y tuvo un aterrizaje tan suave que tuvo que aumentar la potencia del motor para avanzar hasta el final de la pista. Los pilotos deben evitar aterrizar cerca de los bancos de nieve que bordean la pista, ya que cualquier contacto podría resultar en accidentes. A pesar de los riesgos, la experiencia es altamente valorada por aquellos que buscan nuevos desafíos en el ámbito de la aviación.

La singularidad de la pista de hielo de Alton Bay ha hecho que se convierta en un destino de referencia para pilotos de todo el país. En los últimos años, su popularidad ha crecido considerablemente, impulsada por las redes sociales y foros de aviación. Jason Leavitt, el gerente del aeropuerto, comenta que el boca a boca digital ha sido fundamental, ya que los pilotos comparten videos y relatos de sus aterrizajes, lo que ha despertado el interés de colegas de estados tan distantes como Texas y Florida. En 2022 se registraron 764 aterrizajes, superando esta cifra en 2023, con un día de febrero alcanzando un récord de 112 aterrizajes. Según David Shibley, copropietario de un restaurante frente al lago, en ciertas ocasiones, B18 llega a ser el aeropuerto más concurrido de New Hampshire.

La historia de esta pista se remonta, al menos, a la década de 1940, cuando un propietario de hidroaviones comenzó a ofrecer vuelos en la zona. Sin embargo, fue en los años 60 cuando la pista de hielo ganó reconocimiento y comenzó a desarrollarse como un atractivo para los pilotos.