En una operación de alto riesgo, la Prefectura Naval Argentina realizó una aeroevacuación de emergencia a más de 340 kilómetros de la costa patagónica. La situación se desató cuando un tripulante del buque pesquero Conara I comenzó a sufrir dolores intensos en el pecho y dificultades respiratorias mientras navegaba a 187 millas náuticas (346 kilómetros) de Puerto Madryn. Ante el deterioro de su salud, se activó rápidamente un protocolo de asistencia médica que culminó con el traslado del paciente a un hospital en tierra.

El episodio comenzó cuando el capitán del Conara I, un buque de bandera argentina, se comunicó de inmediato con el Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de Comodoro Rivadavia. La gravedad de la situación llevó a que se solicitara asistencia médica urgente, dado que el tripulante presentaba síntomas preocupantes que requerían atención profesional lo antes posible. Esta acción fue el primer paso en una cadena de procedimientos que involucró a diversas unidades de rescate y personal especializado en emergencias marítimas.

Una vez que se recibió la alerta, el protocolo de la Autoridad Marítima nacional se puso en marcha de forma inmediata. Expertos del servicio médico comenzaron a comunicarse por radio con la tripulación del buque pesquero, proporcionando indicaciones sanitarias iniciales y realizando evaluaciones continuas del estado del paciente desde la distancia. Sin embargo, al observar que el cuadro clínico se agravaba, los médicos decidieron que la situación requería una evacuación aérea urgente.

Para llevar a cabo esta operación, se coordinó el despliegue de un helicóptero PA-41 desde la Estación Aérea Comodoro Rivadavia, que se unió a un avión PA-25 que actuó como apoyo y refuerzo para garantizar la seguridad del operativo. Mientras tanto, se instruyó al capitán del Conara I para que cambiara el rumbo hacia Rawson, lo que permitió acortar la distancia que debían recorrer las aeronaves para llegar al lugar del suceso.

Al llegar a la posición del Conara I, la tripulación del helicóptero realizó una maniobra de rescate utilizando una canasta especial, lo que facilitó el abordaje del tripulante afectado. Una vez que el paciente fue extraído, fue trasladado de inmediato al Aeropuerto de Trelew, donde un equipo de salud lo esperaba para continuar con su atención médica y transferirlo a un centro hospitalario especializado. Esta rápida respuesta fue fundamental para asegurar que el tripulante recibiera la atención necesaria en el menor tiempo posible.

Este tipo de operaciones subraya la importancia de una buena comunicación y coordinación entre los diferentes actores involucrados en situaciones de emergencia en alta mar. En este caso particular, la Prefectura Naval Argentina demostró su capacidad para actuar bajo presión y garantizar la seguridad de los tripulantes en el océano. Cabe recordar que situaciones similares han ocurrido en el pasado, como el caso del 25 de mayo, cuando otro marinero sufrió un episodio crítico a bordo de un pesquero, lo que también requirió una aeroevacuación. Estos incidentes resaltan la necesidad de contar con protocolos efectivos y personal capacitado para enfrentar emergencias en entornos adversos, donde cada segundo cuenta.