A cincuenta años del inicio de la última dictadura militar en Argentina, el país recuerda uno de los capítulos más oscuros de su historia. Desde el 24 de marzo de 1976 hasta finales de 1983, el régimen instauró un plan sistemático de secuestro, tortura y desaparición forzada de personas, convirtiendo al Estado en un perpetrador de terror. Este aniversario no solo marca el tiempo transcurrido, sino que también resalta la necesidad de mantener viva la memoria de las víctimas y de los horrores que se llevaron a cabo en el país.
Recientemente, se confirmó la identidad de doce personas que habían sido desaparecidas en La Perla, uno de los centros clandestinos de detención más emblemáticos de la dictadura. Esta revelación llegó apenas trece días atrás, brindando un atisbo de cierre a familias que habían pasado décadas en la incertidumbre. La confirmación de estos casos es una de las tantas manifestaciones de cómo el legado del terror aún impacta a la sociedad argentina, donde el duelo por los desaparecidos continúa, a menudo sin cuerpos que honrar.
La restauración democrática en 1983 trajo consigo la creación de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CoNaDeP), impulsada por el entonces presidente Raúl Alfonsín. Esta comisión se encargó de recopilar testimonios de sobrevivientes y familiares de las víctimas, con el objetivo de elaborar un informe que sirviera como base para el Juicio a las Juntas en 1985. Este juicio resultó en la condena de altos mandos del régimen, marcando un hito en la lucha por justicia y memoria en Argentina.
El informe de la CoNaDeP, presentado el 20 de septiembre de 1984, se conoce popularmente como “Nunca más”. Este lema, que evoca el sufrimiento de los sobrevivientes del Gueto de Varsovia, se transformó en un símbolo de rechazo a los crímenes de la dictadura. Durante el juicio, el fiscal Julio Strassera enfatizó que la frase pertenecía al pueblo argentino, un llamado a la sociedad para no permitir que estos horrores se repitan.
El informe detalla la estructura y funcionamiento de los centros de detención, revelando que se estima que existieron alrededor de 340 en todo el país. Según los datos recopilados, cerca de 4.700 personas habían sido detenidas y desaparecidas en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada para marzo de 1978. Además, se destaca que el 58% de las víctimas tenía entre 21 y 30 años al momento de su secuestro, lo que pone de relieve el impacto devastador que la dictadura tuvo sobre la juventud argentina.
En este contexto, cada 24 de marzo, la Plaza de Mayo y otros espacios públicos en Argentina se convierten en escenarios de reclamo por la memoria y la justicia. Este año, el eco de “nunca más” resuena con más fuerza que nunca, recordando no solo a las víctimas, sino también la importancia de seguir luchando contra la impunidad y el olvido. En tiempos donde la memoria histórica es cada vez más cuestionada, el compromiso de la sociedad por mantener viva la llama de la verdad y la justicia se vuelve esencial para construir un futuro más justo y equitativo para todos.



