El trayecto entre Buenos Aires y Mendoza presenta variaciones de relieve que exigen adaptar la conducción, especialmente en los sectores con ascensos y descensos. En un vehículo con transmisión automática, anticipar las pendientes, regular la velocidad y utilizar correctamente el freno permite conservar el control y evitar exigencias innecesarias sobre el motor y la caja.
Antes de comenzar una subida, es recomendable observar el tránsito, calcular el espacio disponible y sostener un ritmo de circulación constante. Si el vehículo pierde velocidad durante el ascenso, esa situación no necesariamente indica una falla: la transmisión puede no haber elegido todavía una relación que permita al motor funcionar con las revoluciones necesarias.
Frente a esa circunstancia, Ford aconseja evitar una aceleración sostenida a fondo. Esa maniobra puede incrementar el consumo de combustible y generar un mayor desgaste mecánico. La respuesta debe ser progresiva, sin cambios bruscos de ritmo ni acciones que sorprendan a los vehículos que circulan detrás.
En los descensos, también resulta importante anticipar la maniobra, mantener una velocidad acorde y conservar una distancia suficiente respecto de los demás vehículos. Ford desaconseja circular en punto muerto, ya que esa práctica puede reducir la capacidad de respuesta y afectar componentes de la transmisión. La conducción en pendientes debe priorizar el control del auto y el uso adecuado del freno, tanto en las subidas como en las bajadas.



