Con la llegada de la primavera, muchos corredores se encuentran listos para retomar sus actividades al aire libre después de un invierno severo que ha limitado su entrenamiento. Las condiciones climáticas extremas, que incluyeron temperaturas bajo cero y nevadas constantes, han obligado a los entusiastas del running a permanecer en casa, lo que ha generado un impacto significativo en su estado físico. La cancelación o reprogramación de diversas competencias en ciudades como Nueva York, Massachusetts y Texas ha dejado a muchos corredores sin la motivación necesaria para seguir sus rutinas establecidas, creando un panorama de descondicionamiento generalizado entre los aficionados al deporte.
El frío del invierno no solo ha influido en la capacidad de muchos para mantener su nivel de actividad física, sino que también ha tenido un efecto psicológico. La doctora Tamanna Singh, cardióloga y directora del Centro de Cardiología Deportiva de la Clínica Cleveland, menciona que el clima adverso ha sido un enemigo común para los corredores. “Todos hemos enfrentado este letargo invernal y ahora, al volver a la actividad, nos damos cuenta de que nuestro estado físico no es el mismo que en noviembre”, explica. Este contexto resalta la necesidad de un enfoque cuidadoso al retornar a las rutinas de entrenamiento, evitando lesiones y desánimos.
Para aquellos que están listos para desempolvar sus zapatillas y salir a la calle, es fundamental seguir ciertas estrategias que faciliten un regreso exitoso a la actividad. Los expertos en running coinciden en que la clave está en comenzar de manera gradual. Steve Mura, un entrenador de corredores de New York Road Runners, aconseja prestar atención a las necesidades del cuerpo, que puede haber perdido resistencia y fuerza durante el invierno. “El objetivo no es recuperar el tiempo perdido, sino adaptarse a la condición actual del cuerpo”, enfatiza Mura. La premura por volver al nivel previo puede resultar en lesiones, lo que solo complicaría más el proceso de retorno.
Adam Tenforde, médico especialista en medicina deportiva de Mass General Brigham, sugiere que los corredores inicien su actividad con dos o tres sesiones semanales de corta duración y ritmo controlado. Se recomienda incorporar descansos para caminar y no sobrepasar distancias que puedan ser incómodas o dolorosas. “Para un corredor promedio, comenzar con entre uno y seis kilómetros es un buen punto de partida”, indica Tenforde, quien también aconseja combinar días de carrera con días de descanso para permitir que el cuerpo se adapte.
Conforme se avanza en el proceso de recuperación, es posible aumentar la intensidad y la distancia de los entrenamientos. Tenforde menciona la “regla del 10 por ciento”, que establece que no se debe incrementar el kilometraje semanal total en más de un 10 por ciento para evitar lesiones. Este enfoque progresivo no solo favorece la recuperación física, sino que también permite una mayor disfrute de la actividad, algo esencial en la práctica del running.
Finalmente, es crucial recordar que cada corredor es diferente y que la adaptación al entrenamiento debe ser personalizada. Cambiar una variable a la vez, como el ritmo o la distancia, puede ser una estrategia efectiva para evitar el sobreentrenamiento. Con la llegada de la primavera, el retorno a las calles puede ser un momento revitalizante y gratificante, siempre que se realice con precaución y planificación. Así, los corredores podrán disfrutar plenamente de la nueva temporada y recuperar su pasión por este deporte.



