Cerca del 18 por ciento de la población española acudió a una consulta médica por recomendación de un sistema de inteligencia artificial (IA), mientras que un porcentaje similar decidió no hacerlo porque consideró suficiente la información obtenida mediante esas herramientas. Los datos surgen de un estudio impulsado por la Cátedra CAMELIA USC-Plexus, a partir de una encuesta realizada a 4.700 personas.

La investigación también indica que casi la mitad de la población consultó alguna vez un sistema de IA para resolver dudas vinculadas con su salud. Las aplicaciones destinadas a respaldar tareas técnicas o administrativas cuentan con una aceptación amplia, especialmente en áreas como la gestión de turnos, la interpretación de pruebas diagnósticas y el análisis de imágenes médicas.

Sin embargo, las reservas aumentan cuando la tecnología participa en decisiones clínicas de mayor importancia. Según los resultados, la aceptación depende menos de la utilización de la IA que de la función que cumple dentro del proceso de atención y de las garantías que acompañan su uso.

La percepción sobre los riesgos también refleja esa cautela. El 64 por ciento de los encuestados expresó preocupación ante la posibilidad de que la IA cometa errores que un profesional de la salud no cometería. A su vez, el 62,3 por ciento consideró que existe el riesgo de que la atención sanitaria pierda parte de su componente humano. Además, aproximadamente la mitad de la población manifestó incomodidad ante la utilización de estas herramientas, aunque el material disponible no detalla los motivos específicos de esa percepción.