La calidad del sueño es fundamental no solo para sentirse renovado al día siguiente, sino también para el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. La ciencia respalda la idea de que un buen descanso es crucial para protegerse de diversas enfermedades.
En la actualidad, la falta de sueño se ha convertido en un fenómeno habitual, lo que hace necesario comprender las repercusiones que esto tiene en la salud general. No dormir adecuadamente no solo impacta el estado de ánimo y la concentración, sino que también debilita las defensas del cuerpo, facilitando la aparición de infecciones y enfermedades crónicas.
Investigaciones recientes han revelado que la falta de descanso afecta de forma inmediata al sistema inmunológico. Durante las fases de sueño profundo, el cuerpo produce citocinas, proteínas que regulan la respuesta inmune. Cuando el sueño es interrumpido o insuficiente, la producción de estas proteínas disminuye, así como la cantidad de anticuerpos y células inmunitarias en circulación, lo que incrementa la vulnerabilidad a virus y bacterias. Asimismo, la privación crónica de sueño puede alterar la regulación hormonal y aumentar el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2, así como contribuir a problemas de salud cardiovascular y trastornos del estado de ánimo.
Un estudio reciente publicado en The Journal of Immunology profundiza en cómo una sola noche sin dormir altera el sistema inmunológico. Los investigadores analizaron a adultos sanos que permanecieron despiertos durante 24 horas y descubrieron que esto modificó la actividad de los monocitos, células clave en la defensa contra infecciones, generando un perfil inflamatorio similar al de personas con obesidad. Este hallazgo sugiere que la falta de sueño, si se vuelve habitual, podría incrementar el riesgo de enfermedades inflamatorias crónicas. Por ello, los expertos subrayan la importancia de priorizar un buen descanso nocturno para preservar la salud.



