Una mujer de 45 años ha fallecido en Bariloche debido a complicaciones derivadas de hantavirus, en un caso que ha suscitado preocupación entre las autoridades sanitarias. La paciente, que había estado bajo un estricto régimen de aislamiento tras el alta de su esposo, mostró síntomas el día 46, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre los plazos de monitoreo y el protocolo de seguimiento de contactos estrechos en situaciones de riesgo. Este lamentable desenlace pone de relieve la complejidad de la enfermedad y la necesidad de una atención rigurosa en casos de posible contagio.

La mujer había completado un aislamiento preventivo por 21 días, tras la internación de su pareja, quien había estado hospitalizado por un cuadro de hantavirus. Sin embargo, los síntomas que presentó posteriormente no se manifestaron dentro del período habitual de seguimiento, lo que llevó a que su caso fuera revisado con especial atención. El hecho se vuelve aún más preocupante dado que el monitoreo suele extenderse hasta 45 días, tiempo en el cual se espera que aparezcan síntomas si hay contagio.

El día anterior a su ingreso en el hospital, la mujer comenzó a experimentar fiebre, mialgias y tos, síntomas que inicialmente fueron atribuidos a una infección urinaria. Sin embargo, al sospecharse de hantavirus, fue internada en la Unidad de Cuidados Intermedios del Hospital Ramón Carrillo. Allí, un análisis de PCR confirmó la presencia del virus, lo que llevó a un rápido deterioro de su estado de salud, a pesar de los esfuerzos del equipo médico que le brindó asistencia respiratoria.

El esposo de la fallecida, quien también tiene 45 años, había sido diagnosticado con hantavirus a principios de mayo. Se sospechó que su contagio podría haber ocurrido durante un viaje al norte argentino, en provincias como Salta y Jujuy. Sin embargo, los estudios revelaron que la cepa involucrada en su caso era la cepa Andes, conocida por su presencia en la Patagonia y su capacidad para transmitirse no solo a través de roedores, sino también de persona a persona, lo que representa un riesgo adicional para la comunidad.

Afortunadamente, el esposo de la mujer se recuperó y fue dado de alta, pero la confirmación del diagnóstico de su pareja generó alarma, no solo por la enfermedad en sí, sino también por los protocolos de salud pública que deben seguirse en estos casos. Este trágico suceso ha llevado a las autoridades a revisar la eficacia de las medidas de seguimiento y aislamiento que se implementan para quienes han estado en contacto con infectados, especialmente en contextos donde el tiempo de incubación puede variar significativamente.

El hantavirus es un virus que pertenece a la familia Bunyaviridae y puede provocar dos formas clínicas severas en humanos: la fiebre hemorrágica con síndrome renal y el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, siendo este último el que se presenta en América. La transmisión se produce principalmente a través de roedores silvestres, que son los reservorios naturales del virus, y el contagio se da principalmente por inhalación de aerosoles contaminados. En Argentina, circulan varias especies de ortohantavirus que han sido clasificadas, y la cepa Andes es una de las más relevantes en el contexto regional.