En la actualidad, el término "therian" ha comenzado a generar inquietud y debate. Muchos jóvenes, incluidos adolescentes, se identifican con una especie animal, manifestando esta conexión a través de diversas prácticas como el uso de máscaras, la imitación de movimientos o simplemente compartiendo su experiencia en plataformas digitales.
La respuesta de los adultos ha sido variada, abarcando desde el escepticismo y la burla hasta la preocupación y la búsqueda de diagnósticos. Algunos se preguntan si se trata de un síndrome, una psicosis o simplemente de una moda riesgosa. Sin embargo, la situación también ha dado lugar a reacciones hostiles, como amenazas y agresiones organizadas contra aquellos que se identifican como therians, revelando una dinámica social compleja que va más allá de la mera incomprensión.
El fenómeno therian invita a reflexionar sobre la intersección entre la subjetividad juvenil y el entorno social que los rodea. Las experiencias de estos jóvenes no buscan una categoría legal o política, sino que representan formas simbólicas de autoexpresión. La resistencia que enfrentan, manifestada en burlas y violencia, pone de manifiesto un mecanismo de rechazo ante lo que se percibe como una desviación de la norma. Es esencial aclarar que la therianthropy no debe confundirse con trastornos psiquiátricos, ya que representa una vivencia interna y espiritual que no implica necesariamente un deterioro en la percepción de la realidad.



