La situación sanitaria en Texas se complica con la reciente ampliación de la cuarentena por gusano barrenador del Nuevo Mundo, un parásito que ha comenzado a afectar tanto al ganado como a mascotas. Esta medida de control, efectiva desde el 9 de junio de 2026, se ha implementado en respuesta a nuevos casos detectados en ocho condados de la región. La decisión se enmarca en un esfuerzo por frenar la propagación del parásito tras la identificación de seis focos en el estado, lo que ha llevado a las autoridades locales y federales a actuar con firmeza para proteger la salud animal y prevenir un posible impacto económico en el sector agropecuario.

La Texas Animal Health Commission (TAHC), junto con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), ha sido clave en la implementación de esta cuarentena, que afecta a zonas específicas de los condados de Gillespie, Kerr, Kimble, La Salle y Webb. Esta decisión fue tomada por el director de la TAHC, Lewis Dinges, luego de confirmarse casos de infestación en ganado bovino y caprino entre el 8 y el 9 de junio. Cabe destacar que los condados de Zavala y Uvalde ya se encontraban bajo restricciones desde el 3 de junio, cuando se registró el primer caso en el país, lo que indica un avance preocupante de la situación.

El gusano barrenador, que había sido erradicado en Estados Unidos durante la década de 1980, resurgió en Texas con la identificación de larvas en una cría de bovino en el condado de Zavala. Este parásito no solo afecta a los animales de granja, sino que también puede infestar a especies silvestres y domésticas, lo que ha encendido las alarmas entre los productores y las autoridades sanitarias. La preocupación radica en el potencial daño económico y ambiental que podría acarrear un brote sin control, lo que ha llevado a la TAHC a implementar operativos de control biológico y vigilancia intensiva.

Las nuevas restricciones obligan a los propietarios de animales de sangre caliente en las áreas afectadas a solicitar permisos antes de mover sus animales fuera de las zonas en cuarentena. Esto incluye ganado bovino, ovino, caprino, así como mascotas y fauna local. El protocolo implica la realización de inspecciones y tratamientos específicos bajo la supervisión de la TAHC, asegurando que solo aquellos animales que cumplan con todos los requisitos puedan ser trasladados. La normativa es estricta y establece sanciones tanto administrativas como penales para quienes incumplan las normas de movilidad.

Las autoridades han especificado que cualquier movimiento de animales que no esté debidamente autorizado puede resultar en severas penalizaciones. Esto incluye la inspección y certificación de restos, pieles y partes de animales que puedan estar sujetos a infestación. La TAHC ha enfatizado la importancia de esta regulación para evitar la propagación del gusano barrenador, así como la necesidad de una respuesta coordinada entre productores, veterinarios y organismos de control.

Hasta el último informe del 11 de junio de 2026, se han confirmado seis casos en Texas, con dos en ganado bovino en Zavala, dos en ganado bovino en La Salle, uno en una cabra doméstica en Gillespie y otro en ganado bovino en Edwards. La situación sigue evolucionando, y la TAHC, junto con el USDA, continúa monitoreando de cerca el avance del parásito para implementar medidas efectivas que protejan la salud animal y la economía agropecuaria de la región.