Un sacerdote de Paraná se encuentra en el centro de una grave controversia tras un incidente en el que un niño de 12 años, identificado como Esteban Bogado, recibió una descarga eléctrica al intentar recuperar una pelota que había caído dentro de su propiedad. Este episodio, ocurrido el pasado 7 de marzo en la calle Lamadrid, ha llevado a la fiscal Patricia Yedró a formalizar una acusación de intento de homicidio contra César Jesús Schmidt. La solicitud de pena, que asciende a seis años y seis meses de prisión, ha sido respaldada por la querella representada por Leopoldo Cappa.

El incidente se produjo cuando el menor, al no recibir respuesta tras tocar el timbre de la casa del sacerdote, decidió ingresar por su cuenta al patio saltando el tapial. En ese momento, al hacer contacto con la estructura metálica del portón, sufrió una descarga que lo dejó inmovilizado durante un tiempo crítico. Un vecino que intentó ayudarlo también fue afectado por la corriente, lo que resalta la peligrosidad de la situación. Finalmente, una mujer intervino utilizando un palo para separar al niño del portón, lo que permitió que pudiera recibir asistencia médica de inmediato.

Esteban fue trasladado de urgencia al Hospital Materno Infantil San Roque, donde el equipo médico debió llevar a cabo maniobras de reanimación antes de ingresarlo en la unidad de terapia intensiva pediátrica. Dada la gravedad de su estado, los médicos implementaron un tratamiento cuidadoso, incluyendo la administración de pequeñas cantidades de agua mediante jeringas, ya que el niño no podía beber por sí mismo. Este enfoque es crucial para mantener la hidratación y salvaguardar el funcionamiento de los riñones, órganos que pueden verse comprometidos tras una descarga eléctrica significativa.

La fiscal Yedró ha enfatizado la gravedad del hecho, considerando como un agravante la condición de sacerdote del imputado. En su argumentación, la fiscal sostiene que la investidura religiosa del acusado implica una expectativa social de conducta ejemplar y un deber de protección hacia los demás. El documento judicial destaca que la instalación de un mecanismo tan peligroso contraviene los principios que se esperan de alguien en su posición, aumentando la gravedad de su comportamiento.

Además, un informe técnico elaborado por la empresa ENERSA ha revelado que la conexión eléctrica que causó la descarga no se debió a una falla en la red pública, sino que era resultado de una instalación propia del inmueble. Este hallazgo es fundamental, ya que refuerza la responsabilidad del sacerdote en el accidente, sugiriendo que la instalación no solo era negligente, sino que también representaba un peligro inminente para quienes transitaban por la zona.

El caso ha generado una gran repercusión en la comunidad de Paraná y ha abierto un debate sobre la responsabilidad de quienes ostentan posiciones de autoridad, especialmente en contextos donde se espera un comportamiento ejemplar. La sociedad observa con atención cómo se desarrollará el proceso judicial y qué medidas se tomarán para garantizar la justicia en este trágico episodio que ha dejado a una familia en un estado de angustia y a un niño luchando por su recuperación.