La fatiga constante que se presenta horas después de las comidas, la dificultad para eliminar la grasa abdominal y el deseo incontrolable de alimentos azucarados no siempre son signos de falta de autocontrol. A menudo, estos síntomas pueden ser indicativos de un problema más serio: un trastorno en la manera en que el cuerpo metaboliza la energía.
La nutricionista Sarah Berry advierte que estos síntomas podrían considerarse como "señales de alerta metabólicas". Cuando el organismo no procesa los alimentos de manera adecuada, comienzan a surgir efectos que van más allá del simple aumento de peso. Uno de los problemas centrales es la resistencia a la insulina, una condición en la que el cuerpo requiere mayores cantidades de esta hormona para eliminar la glucosa del torrente sanguíneo después de las comidas. Esta alteración impacta negativamente en el almacenamiento y uso de grasa, especialmente en la zona abdominal.
Berry también señala que esta disfunción es bastante común, afectando aproximadamente a uno de cada cuatro adultos. Factores del entorno, como la disponibilidad constante de alimentos procesados y el sedentarismo, juegan un papel crucial en este problema. Además, la falta de sueño puede agravar la situación, haciendo que las personas consuman unas 400 calorías más al día siguiente de una mala noche de descanso, aumentando la necesidad de carbohidratos refinados como respuesta rápida a la fatiga y el hambre.



