La práctica de realizar sentadillas ha cobrado gran relevancia en los últimos años, especialmente dentro del contexto del entrenamiento funcional y el interés por incorporar rutinas de fuerza entre personas de todas las edades. Sin embargo, un fisioterapeuta español, Joaquín Peñalver, advierte que la recomendación general de hacer hasta 120 sentadillas por semana no es aplicable para todos. Esta afirmación es especialmente pertinente para individuos mayores de 40 años o aquellos con antecedentes de lesiones articulares, quienes podrían estar en riesgo de sufrir daños si no adaptan su rutina de ejercicios a sus condiciones específicas.

La sentadilla, como ejercicio clave en el desarrollo de fuerza muscular y movilidad, puede ser beneficiosa si se realiza en las cantidades adecuadas. Según Peñalver, mientras que los jóvenes con articulaciones sanas pueden practicar hasta 120 sentadillas semanales sin un impacto significativo en su salud, aquellos que han sobrepasado los 40 años o que tienen antecedentes de problemas en meniscos o cartílagos deben reducir considerablemente esta cifra. Esta necesidad de ajuste se origina en el proceso degenerativo que sufren las articulaciones con el paso del tiempo, el cual se ve agravado por lesiones previas, aumentando así el riesgo de molestias y daños estructurales al realizar ejercicios repetitivos.

El panorama se vuelve aún más complejo cuando se considera el creciente interés de los adultos por aumentar su actividad física. Muchos buscan formas de mantenerse en forma y saludables, pero a menudo no son conscientes de que la intensidad y la frecuencia de los ejercicios deben ser personalizadas. Los expertos en fisioterapia enfatizan que adaptar la rutina a las necesidades individuales es fundamental para evitar complicaciones a largo plazo, especialmente para quienes han cruzado la barrera de los 40 años.

Peñalver señala que la rodilla, con el tiempo, experimenta una disminución en su capacidad de recuperación debido a factores como el desgaste natural del cartílago y la pérdida de tolerancia al impacto. Por lo tanto, los adultos mayores o aquellos con lesiones previas deben ser cautelosos al realizar sentadillas, ya que un volumen excesivo de ejercicio puede llevar a un desgaste acelerado de las superficies articulares. Esto podría resultar en patologías crónicas como la artrosis, que limita la movilidad y, en consecuencia, afecta la calidad de vida.

Sin embargo, el fisioterapeuta también subraya que, a pesar de los riesgos, la sentadilla sigue siendo un ejercicio altamente eficaz para el desarrollo de fuerza y la prevención de caídas en personas mayores. El consejo es que este ejercicio se realice bajo pautas de seguridad y progresión adecuadas. Esto implica un control técnico riguroso, supervisión profesional y adaptaciones personalizadas a cada individuo, lo que puede ayudar a minimizar los riesgos asociados con su práctica.

Por último, es importante resaltar que no existe una cifra mágica que se aplique de manera universal a todas las personas. Peñalver hace hincapié en que la cifra de 120 sentadillas semanales solo debe considerarse para personas jóvenes y con rodillas sanas. En resumen, cada individuo debe evaluar su situación particular y, de ser necesario, buscar la orientación de un profesional de la salud para establecer un programa de ejercicios seguro y eficaz.