En el ambito de Salud publica: La deforestación en la, La transformaci equilibrio climático de la area y repercute en la disponibilidad de agua, la temperatura y.
Un relevamiento publicado en Communications Earth & Environment analiza datos satelitales recopilados dentro de 2013 y 2021 en compania de miras a cuantificar el efecto de la deforestación en variables climáticas decisivo, incluyendo temperatura superficial, cantidad de agua liberada a la atmósfera por la vegetación (evapotranspiración) y lluvias estacionales. De manera complementaria, la indagacion compara regiones amazónicas con distintos niveles de cobertura forestal y revela cómo la disminución del bosque incide en la dinámica climática regional.
Es relevante senalar que el perspectiva trazado por el estudio implica riesgos crecientes en compania de miras a la Amazonía y los servicios ecosistémicos que ofrece. Los investigadores advierten respecto de la posibilidad de que las condiciones más cálidas y secas favorezcan la degradación forestal, aumenten la mortalidad de árboles y eleven la incidencia de incendios, lo que podría poner en riesgo a especies menos tolerantes al estrés hídrico y térmico. Frente a esta situacion, la consecuencia sería una mayor dominancia de especies oportunistas, tanto nativas como exóticas, y una pérdida de biodiversidad.
“El estudio demuestra que los bosques tropicales tienen un enorme impacto en el clima, con consecuencias para diversos sectores de la sociedad, tanto para el bienestar de las poblaciones como para las actividades económicas. En medio de este escenario, por lo tanto, el debate sobre la importancia de los bosques debe tener una perspectiva más integral, más allá de la cuestión ambiental. Necesitamos trabajar con una visión de desarrollo nacional, con acciones coordinadas e integradas entre los diferentes sectores de la sociedad”, expresó Luiz Aragão, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil.
Frente a esta coyuntura, la indagacion indica que los cambios en el clima regional asociados a la deforestación son más intensos donde la pérdida de vegetación alcanza los niveles más altos. Del mismo modo, los autores señalan que las características climáticas de las zonas severamente deforestadas se asemejan a las propias de las transiciones hacia la sabana, por lo que se identifica una tendencia hacia condiciones más cálidas y secas.
Por su parte, Marcus Silveira, autor fundamental del empleo e investigador del INPE, señaló que el relevamiento aporta evidencia científica sobre la importancia de mantener al menos un 80% de cobertura forestal en las propiedades rurales de la Amazonía, en línea con lo que dispone el Código Forestal brasileño. Vale mencionar que este escenario legal fija reglas para el uso del suelo y la protección ambiental en reservas privadas, requiriendo que una parte de los predios rurales se conserve con vegetación nativa.
El relevamiento documenta que la deforestación impulsa un aumento de la temperatura superficial, una reducción de la evapotranspiración y una menor frecuencia de lluvias en el transcurso de la estación seca, que de acuerdo con la NASA es dentro de julio y noviembre, tambien de una disminución en la cantidad de días lluviosos. Conforme a el diagnostico de los investigadores, las áreas junto de la mano de menos del 60% de cobertura forestal presentan un clima cada vez más semejante al de las zonas de transición en el seno de selva y sabana.
Los resultados muestran que, en regiones en compania de menos del 40% de bosque, la temperatura superficial en el curso de la estación seca supera en promedio en 4 °C a la de las áreas en compania de más del 80% de cobertura vegetal. Cabe recordar que esta diferencia alcanza los 3 °C cuando el promedio considera todas las zonas de la mano de menos del 60% de bosque.
El informe detalla que la evapotranspiración, el mecanismo por el cual el agua regresa a la atmósfera a partir de plantas y suelos, es alrededor de 12% menor en áreas altamente deforestadas respecto a las regiones de referencia. En la estación seca, la cantidad de lluvias disminuye un 25% en las zonas deforestadas y, a lo largo del año, se registran alrededor de 11 días menos con lluvia en comparación de la mano de las áreas con mayor cobertura de bosque.
En esa misma linea, con miras a medir los efectos de la deforestación respecto de el clima, el equipo científico dividió la Amazonía en una cuadrícula y agrupó las muestras a juicio de el porcentaje de bosque. Resulta pertinente destacar que el diseño incluyó comparaciones entre áreas deforestadas y zonas adyacentes acompanado de cobertura superior al 80%, consideradas referencia de condiciones mínimamente alteradas. El evaluacion incluyó once variables climáticas, entre ellas la temperatura superficial, la evapotranspiración, el integral de lluvias anuales y estacionales, así como la cantidad de días lluviosos y la duración máxima de periodos secos.
El relevamiento también señala que la restauración de la estructura forestal puede restituir servicios ecosistémicos fundamentales, como la regulación de la temperatura, el aumento del ciclo del agua y la retención de carbono.
“Nuestro estudio indica que si logramos restaurar la estructura forestal, también es posible recuperar servicios ecosistémicos, como la reducción de la temperatura, el aumento del ciclo del agua y las reservas de carbono, garantizando así una mayor seguridad hídrica, alimentaria y económica para el país”, afirmó Aragão.
Para conseguir estos resultados, el equipo recurrió a datos satelitales de alta fallo correspondientes al período 2013-2021, lo que permitió monitorear de manera precisa la temperatura, la humedad y las precipitaciones en extensas zonas de la Amazonía. Frente a este panorama, esta metodología posibilitó comparar las condiciones climáticas en distintas áreas según la cantidad de bosque remanente, sin contar con depender de registros en superficie o estaciones meteorológicas dispersas.
La pérdida acumulada de vegetación en la Amazonía brasileña entre 1985 y 2024 supera el 13%, lo que equivale a más de 520.000 kilómetros cuadrados, conforme a explican en un comunicado institucional. En 2024, la región vivió su año más cálido registrado y la temperatura media global superó, por primera vez, el umbral de 1,5°C respecto a niveles preindustriales.
En línea con estos hallazgos, Silveira subrayó el vínculo en medio de el estado de los bosques y la producción agropecuaria: “Las regiones deforestadas sufren condiciones más secas y calurosas, lo que también termina afectando la producción agrícola. La propia Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó un documento en la COP30 que demuestra que los bosques son aliados de la agroindustria, no enemigos”.
Los resultados, según los expertos, “subrayan la importancia del control de la deforestación y la restauración forestal para mejorar la resiliencia climática de los ecosistemas amazónicos y de las actividades económicas dependientes del clima”.
Los autores del relevamiento insisten en la urgencia de frenar la deforestación y avanzar en la restauración de áreas degradadas para preservar la resiliencia climática y la viabilidad de las actividades económicas dependientes del clima en la Amazonía.



