En las últimas horas, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) de Argentina anunció la sustracción de una fuente radiactiva en la ciudad de Rosario, específicamente en el Instituto de Cardiología “Dr. Luis González Sabathie”. Este incidente ha generado preocupación en la comunidad, ya que el material en cuestión es el cesio-137, un isótopo radiactivo utilizado en diversas aplicaciones médicas y científicas. La ARN recibió notificaciones sobre la falta de esta fuente de calibración, que es crucial para asegurar el correcto funcionamiento de equipos en medicina nuclear.
Para abordar la situación, la ARN activó su Sistema de Intervención en Emergencias Radiológicas (SIER), y notificó a la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y a la División Riesgo Radiológico y Nuclear de la Superintendencia de Bomberos de la Policía Federal Argentina. La rápida respuesta institucional busca minimizar los riesgos asociados con la sustracción de este material, que aunque presenta un bajo riesgo radiológico, requiere una atención cuidadosa y medidas de seguridad adecuadas para evitar potenciales problemas de salud pública.
El cesio-137, que se presenta en forma de gel dentro de un envase plástico transparente y protegido por un blindaje de plomo, es un subproducto de la fisión del uranio en reactores nucleares. Este isótopo es conocido por su capacidad de emitir radiación gamma, lo que lo convierte en una herramienta valiosa en medicina nuclear, así como en diversas aplicaciones industriales. Sin embargo, su manejo debe ser realizado por personal capacitado, dado que la exposición a radiaciones ionizantes puede provocar alteraciones celulares y ser perjudicial para la salud.
Francisco Dadic, médico toxicólogo y presidente de la Fundación Argentina de Toxicología, destacó que el cesio-137 tiene un uso significativo en la calibración de equipos médicos y en tratamientos de radioterapia, especialmente en la lucha contra ciertos tipos de cáncer. La importancia de este material radiactivo en el ámbito sanitario es indiscutible, pero también lo es la necesidad de un manejo responsable y seguro para prevenir riesgos. Las autoridades han reiterado que, si alguien se encuentra con la fuente sustraída, no debe manipularla y debe informar a las autoridades competentes.
La vida media del cesio-137 es de aproximadamente 30 años, lo que significa que su radiactividad puede perdurar durante décadas. Esto plantea un desafío adicional, ya que cualquier exposición inapropiada a este material podría resultar en efectos adversos significativos para la salud. Aunque la ARN ha asegurado que el riesgo radiológico es bajo siempre que la fuente permanezca en su contenedor y blindaje, la manipulación incorrecta de este tipo de material puede aumentar el riesgo de exposición, lo que preocupa a los expertos en salud y seguridad radiológica.
Es fundamental que la comunidad esté informada sobre los riesgos asociados con la radiactividad y el manejo de materiales peligrosos. La ARN y otras instituciones responsables deben intensificar sus esfuerzos de comunicación y educación acerca de los protocolos de seguridad en torno al cesio-137 y otros materiales similares. La prevención de incidentes de este tipo es esencial para proteger la salud pública y garantizar que los avances en medicina nuclear no se vean comprometidos por situaciones de riesgo.



