La frontera de Rafah, que conecta Gaza con Egipto, reabrió sus puertas este domingo para facilitar la evacuación de pacientes y heridos, luego de un cierre que duró varios días debido al trágico fallecimiento de un trabajador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un ataque israelí. Este incidente, que ocurrió durante una misión médica en la región, llevó a la OMS a suspender las evacuaciones a partir del 6 de abril, generando gran preocupación entre los ciudadanos que necesitan atención médica urgente.
De acuerdo con informes de la Media Luna Roja Palestina, en las primeras horas de este domingo se logró evacuar a un total de 69 personas, entre pacientes y sus acompañantes. Estas evacuaciones se llevaron a cabo en coordinación con la OMS, destacando el esfuerzo conjunto de las organizaciones humanitarias en medio de un contexto de creciente tensión y violencia en la región. Los pacientes fueron trasladados en ambulancias desde un hospital de rehabilitación en Jan Yunis, en el sur de Gaza, al paso de Rafah, donde serán enviados al extranjero para recibir tratamiento especializado.
La reanudación de estas operaciones es un alivio para muchas familias en Gaza, donde la atención médica es cada vez más escasa y la situación sanitaria se ha vuelto crítica. La OMS ha señalado que actualmente más de 18.500 personas requieren atención médica urgente fuera del enclave, de las cuales alrededor de 4.500 son niños y muchos otros son pacientes con enfermedades graves como el cáncer. La necesidad de atención médica se ha visto agravada por el conflicto y las restricciones impuestas en la región.
El cierre de Rafah se produjo tras un ataque contra un convoy de la OMS que resultó en la muerte del conductor Majdi Mustafa Aslan y dejó heridos a otros dos trabajadores del organismo. A pesar de que el vehículo estaba claramente identificado con el logotipo de la OMS, fue alcanzado por disparos mientras se desplazaba hacia Egipto con pacientes a bordo. Este hecho ha suscitado un intenso debate sobre la seguridad del personal médico y la protección de los derechos humanos en el contexto de un conflicto que ha cobrado numerosas vidas.
La versión presentada por el Ejército de Israel, que justificó el ataque alegando que el vehículo se comportó de manera sospechosa al “acelerar” hacia sus tropas, ha sido desmentida por testimonios de testigos que aseguran que la carretera estaba despejada y el convoy debidamente señalizado. Esta discrepancia evidencia la complejidad de la situación y la falta de confianza entre las partes involucradas, así como la urgencia de garantizar la seguridad de los trabajadores humanitarios en el terreno.
Después de la suspensión de las evacuaciones, la OMS había manifestado su intención de reanudar las operaciones, siempre y cuando se recibieran garantías de seguridad. A pesar de la reapertura del paso, las operaciones seguirán siendo limitadas, ya que desde su parcial reactivación en febrero, solo un promedio de 30 personas han podido cruzar diariamente, lo que refleja las severas restricciones que enfrentan los habitantes de Gaza en su búsqueda de atención médica adecuada. La comunidad internacional sigue atenta a la situación, esperando que se logren avances significativos en el acceso a la salud y la protección de los derechos humanos en la región.



