El matcha, un tipo de té verde en polvo de origen japonés, ha ganado popularidad a nivel mundial en los últimos años. Esta bebida, que antes era considerada una tradición ceremonial, hoy se encuentra en prácticamente todas las cafeterías, especialmente en Estados Unidos, donde las ventas han crecido un 77% en los últimos tres años, según datos de una firma de investigación de mercado. Esta tendencia ha llevado a muchos a preguntarse si la cafeína presente en el matcha proporciona un efecto energético diferente en comparación con el café.

A medida que el matcha se integra en la cultura del café, muchos consumidores afirman que la cafeína de esta bebida les produce un estado de alerta más equilibrado y menos nervioso que el café. Las redes sociales están repletas de comentarios que sugieren que el matcha ofrece una experiencia más suave, con una absorción de cafeína más gradual, lo que podría evitar los típicos picos de energía y la posterior caída que a menudo se asocia con el café. Sin embargo, esta percepción ha llevado a la comunidad científica a investigar si realmente existe una base empírica que respalde tales afirmaciones.

El matcha se diferencia del té verde común en su proceso de cultivo y preparación. Las plantas de matcha se cultivan a la sombra, lo que aumenta la concentración de compuestos beneficiosos como la clorofila, responsable de su vibrante color verde. Durante la preparación, el matcha se bate en agua caliente en lugar de ser infusionado, lo que resulta en una bebida más concentrada en cafeína y otros nutrientes, como aminoácidos y antioxidantes, según explica Marilyn Cornelis, profesora de nutrición en Northwestern Medicine.

En términos de contenido de cafeína, la comparación entre el matcha y otras bebidas es interesante. Generalmente, el matcha contiene más cafeína que el té verde convencional, pero menos que el café. Según el Departamento de Agricultura de EE. UU., 240 mililitros de té verde aportan aproximadamente 30 miligramos de cafeína, mientras que la misma cantidad de café puede alcanzar los 100 miligramos. En el caso del matcha, aunque no existen valores estándar, estudios sugieren que podría contener entre 19 y 44 miligramos de cafeína por gramo de polvo, lo que se traduce en entre 38 y 88 miligramos por taza, dependiendo de la cantidad de matcha utilizada.

Los expertos coinciden en que el matcha puede ofrecer una cantidad equilibrada de cafeína que proporciona energía sin causar ansiedad ni nerviosismo, lo que podría ser una excelente alternativa para quienes son sensibles a los efectos del café. Sin embargo, a pesar de las afirmaciones populares sobre la absorción gradual de la cafeína en el matcha, algunos expertos, incluida la neurocientífica Allison Brager, advierten que no existen estudios concluyentes que respalden esta teoría. Esto sugiere que las experiencias de los consumidores podrían ser más subjetivas que objetivas.

Además de la cafeína, el matcha también contiene otros compuestos que pueden influir en su efecto general sobre el cuerpo. La combinación de cafeína con aminoácidos, como la L-teanina, podría ser un factor que contribuye al efecto calmante que muchos usuarios experimentan. La L-teanina es conocida por sus propiedades relajantes, y en combinación con la cafeína del matcha, podría generar un estado de alerta más tranquilo y sostenido. Sin embargo, se necesita más investigación para comprender plenamente cómo interactúan estos compuestos en el organismo y su impacto en la energía y el estado de ánimo.

En conclusión, aunque el matcha se presenta como una alternativa prometedora al café, con un perfil de cafeína que podría resultar más manejable para algunos, la falta de evidencia científica sólida sobre su absorción y efectos específicos invita a los consumidores a mantenerse informados y a considerar sus propias respuestas individuales a cada bebida. A medida que el interés en el matcha continúa creciendo, es probable que se realicen más estudios que ayuden a dilucidar la naturaleza de su cafeína y sus efectos en el bienestar general.