La organización PETA ha renovado su llamado a las autoridades de Nueva York para que se prohíban los carruajes de caballos, luego de un reciente accidente en Central Park que dejó a un joven de 18 años en estado crítico. Este incidente se suma a otro ocurrido solo una semana atrás, donde un caballo murió tras desmayarse, lo que ha reavivado el debate sobre la seguridad y el bienestar de estos animales en la ciudad.
El accidente más reciente se produjo cuando una familia intentaba abordar un carruaje en el icónico parque. Según los reportes, en un momento de pánico, el caballo se asustó y salió disparado, provocando que el vehículo volcara y lanzara al joven al suelo. La situación fue crítica, y el joven tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital, donde su estado ha sido calificado como grave. Este episodio ha generado una gran preocupación entre los defensores de los derechos de los animales y la comunidad en general.
El sindicato que representa a los conductores de los carruajes, TWU 100, ha emitido un comunicado en el cual sostiene que la familia estaba en el proceso de subir al carruaje cuando ocurrió el incidente. Aseguran que el conductor no escuchó ni vio nada que pudiera haber alertado sobre el comportamiento del caballo. Sin embargo, este tipo de explicaciones no han logrado calmar a los activistas que luchan por la prohibición de estas prácticas.
Ashley Byrne, directora de PETA, ha instado nuevamente a los legisladores de Nueva York a considerar la aprobación de la Ley de Ryder, un proyecto que busca prohibir los carruajes de caballos en la ciudad. Esta iniciativa fue rechazada por el Concejo Municipal a finales del año pasado, pero tras los recientes accidentes, ha cobrado nueva relevancia. "Es inaceptable que sigamos permitiendo que estos animales sufran y que se ponga en riesgo la vida de las personas", declaró Byrne, enfatizando la urgencia de la situación.
Desde la organización de Conservación de Central Park, han expresado su apoyo a las víctimas del accidente y han reiterado su posición contra la actividad de los carruajes de caballos, argumentando que representan un peligro tanto para los visitantes del parque como para los propios animales. "No podemos permitir que estas situaciones continúen ocurriendo. La seguridad pública y la salud de todos deben ser nuestra prioridad", afirmaron en un comunicado.
El caballo que falleció en el incidente previo había superado recientemente un chequeo veterinario, pero la autopsia reveló que murió tras ingerir una planta tóxica que no es nativa de la zona. Este hecho ha suscitado aún más críticas hacia el funcionamiento de las empresas de carruajes, que, según los activistas, no están cumpliendo con las normativas de bienestar animal que se suponen deben respetar.
En Nueva York, alrededor de 170 conductores y propietarios de carruajes de caballos operan en tres establos privados, muchos de los cuales son inmigrantes o descendientes de inmigrantes. A pesar de las regulaciones locales, la creciente presión pública y los recientes accidentes han puesto en la mira la necesidad de una revisión exhaustiva de estas prácticas. La discusión sobre el futuro de los carruajes de caballos en la ciudad se intensifica, mientras la comunidad espera respuestas claras y acciones concretas por parte de las autoridades.



