Pensilvania atraviesa el mayor brote de sarampión registrado en Estados Unidos en las últimas tres décadas. En lo que va de 2026, las autoridades estatales confirmaron 1.004 casos distribuidos en 39 condados, además de cinco muertes asociadas a la enfermedad y casi 200 hospitalizaciones. Durante la última semana se detectaron 106 nuevos contagios, incluidos 27 desde el viernes.

Según los datos difundidos por el estado, la mayoría de las infecciones y la totalidad de los fallecimientos se produjeron desde abril. Los menores de edad representan el 32% de los casos, una proporción cercana a un tercio del total. A su vez, menos del 1% de las personas contagiadas había recibido la totalidad de las vacunas correspondientes para prevenir el sarampión.

Frente a la expansión del brote, el Departamento de Salud de Pensilvania informó que trabaja “de manera proactiva con los residentes, las organizaciones comunitarias y los proveedores de atención médica”. El objetivo, según el organismo, es facilitar el acceso a información basada en datos y a la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola, conocida como MMR o triple vírica.

La dependencia estatal también señaló que mantiene acciones destinadas a combatir el brote en distintas comunidades. Sin embargo, la información difundida no detalla en qué consisten esas medidas ni establece una fecha prevista para la finalización de la campaña sanitaria.