Un reciente estudio ha encontrado que las personas que viven en zonas de gran altitud presentan una tasa significativamente menor de diabetes tipo 2 en comparación con aquellos que residen a nivel del mar. Investigadores de los Gladstone Institutes en Estados Unidos han descubierto que los glóbulos rojos desempeñan un papel crucial en este fenómeno, ya que son capaces de regular los niveles de glucosa en situaciones de hipoxia.
Este avance, liderado por Isha Jain, profesora de bioquímica en la Universidad de California en San Francisco, ha arrojado luz sobre un enigma que ha intrigado a la comunidad científica durante décadas. A pesar de que numerosos estudios epidemiológicos habían evidenciado la baja prevalencia de diabetes en regiones montañosas, la explicación fisiológica detrás de este fenómeno había permanecido sin resolver hasta ahora.
Los investigadores encontraron que en condiciones de baja presión atmosférica y menor oxígeno, los glóbulos rojos actúan como “esponjas” para la glucosa, absorbiendo grandes cantidades de azúcar y ayudando a mantener equilibrados los niveles de glucosa en sangre. Este descubrimiento, publicado en Cell Metabolism, redefine el papel de los glóbulos rojos, tradicionalmente considerados solo como transportadores de oxígeno, y sugiere que la adaptación biológica a la hipoxia puede ser una estrategia clave para combatir la diabetes tipo 2.



