El cáncer de mama se ha consolidado como la enfermedad oncológica más prevalente en Argentina, afectando a una de cada tres mujeres diagnosticadas con algún tipo de tumor. Anualmente, se registran aproximadamente 22 mil nuevos casos, según estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación. Este alarmante escenario subraya la importancia crucial de la detección temprana, que permite abordar la enfermedad en sus fases iniciales, donde las posibilidades de cura superan el 90 por ciento.
La detección precoz de esta patología es fundamental para la efectividad del tratamiento y la recuperación de las pacientes. La mamografía, recomendada anualmente a partir de los 40 años, se erige como el primer paso en el proceso de screening preventivo. Si se identifica alguna anomalía durante este estudio, los profesionales de la salud suelen recomendar una biopsia para examinar la muestra de tejido en un laboratorio, con el fin de confirmar o descartar la presencia de células cancerosas.
Históricamente, la biopsia convencional ha sido el estándar de referencia, permitiendo la extracción de tejido para su análisis. Sin embargo, este procedimiento puede resultar invasivo y doloroso, ya que a menudo requiere múltiples punciones o intervenciones quirúrgicas más complejas, como la biopsia escisional, que implica una recuperación prolongada. A medida que la medicina avanza, también lo hacen las técnicas diagnósticas, y la introducción de la biopsia asistida por vacío (BAV) está cambiando el panorama.
La BAV es una técnica más moderna, que se ha ido incorporando gradualmente en Argentina desde finales de la década de 1990, aunque su implementación en el Instituto Alexander Fleming comenzó en 2013. Según el doctor Daniel Mysler, jefe del Departamento de Diagnóstico por Imágenes de la institución, esta innovación permite un abordaje multidisciplinario y centrado en la paciente, mejorando no solo la experiencia del diagnóstico, sino también el manejo de las lesiones mamarias.
Este procedimiento ambulatorio utiliza un dispositivo que combina una aguja con un bisturí y una bomba de vacío. Durante la realización de la biopsia, la lesión se corta en pequeños fragmentos que son aspirados a través del sistema de vacío. Este método no solo es menos invasivo, sino que también resulta menos doloroso para las pacientes, lo que representa un avance significativo en el cuidado de la salud femenina.
La duración del procedimiento es de aproximadamente una hora, se lleva a cabo bajo anestesia local y se puede realizar con el apoyo de técnicas de imagen como ultrasonido o mamografía, lo que asegura que la muestra se tome del área exacta de la lesión. Esta técnica es particularmente ventajosa para lesiones pequeñas y microcalcificaciones, donde la precisión es esencial. La incorporación de la BAV en el diagnóstico del cáncer de mama no solo mejora la experiencia de las pacientes, sino que también contribuye a una mayor eficacia en la detección de esta enfermedad que afecta a tantas mujeres en el país.
A medida que estas innovaciones continúan desarrollándose, es fundamental que tanto profesionales de la salud como pacientes se mantengan informados sobre las opciones disponibles. La educación sobre el cáncer de mama y la importancia de la detección temprana son vitales para combatir esta enfermedad y mejorar las tasas de supervivencia en la población femenina argentina.



